Resumen y sinopsis de Nefando de Mónica Ojeda
¿Nefando era un juego de horror para frikis, una puesta en escena inmoral o un ejercicio poético?
Nefando, Viaje a las entrañas de una habitación fue un videojuego en línea poco conocido y pronto eliminado de la red a causa de su polémico contenido sensible. Las experiencias de los jugadores son, ahora, el centro de los debates gamers en los foros más profundos de la deep web, pero sus usuarios no parecen ponerse de acuerdo: ¿era un juego de horror para frikis, una puesta en escena inmoral o un ejercicio poético? ¿Son tan hondas y retorcidas como parecen las entrañas de esa habitación?
Seis jóvenes comparten un piso en Barcelona. En sus habitaciones se gestan actividades tan inquietantes y turbias como la escritura de una novela pornográfica, el deseo frustrado de autocastración o el desarrollo de diseños para la demoscene, subcultura informática artística. En sus espacios privados se explora el territorio de los cuerpos, de la mente y de la infancia. Mirillas hacia lo abyecto que los conecta al proceso de creación de un videojuego de culto.
Es difícil decir que uno ha disfrutado o le ha gustado algo como “Nefando”, porque algo así no se disfruta; se sufre, se pasa mal rato, se emerge sucio y mareado ante las atrocidades que nos muestra, recordándonos que a veces la literatura nos pone cara a cara con las peores conductas humanas, por desgracia, tan reales; abuso sexual, pornografía infantil, tortura animal, odio proyectado contra otros, a veces contra los más débiles, o bien contra el gran otro que es uno mismo. La pregunta por el mal no se resuelve, o se resuelve admitiendo que dicho mal no es sino una parte más, y muy oscura, de todos nosotros.
La trama la componen las voces de los implicados, directa o indirectamente, en la gestación de un infame videojuego aparecido en la “deep web” (auténtica cara-B o vertedero del mundo que conocemos) cuyas imágenes de extrema violencia conmocionaron a quienes lo jugaron y cambiaron algo en ellos. Pura obscenidad, retorcido acto poético que rompe esquemas o algo cuyo significado, en todo caso, debe completar el jugador, cuya experiencia es radicalmente distinta a la de otros jugadores según lo que haga o deje de hacer, “Nefando” es el nombre de dicho videojuego, también del libro que tenemos entre las manos, que es un poco así; también un “viaje a las entrañas de una habitación”, o de varias habitaciones, que se superponen y generan eco entre sí; las de seis compañeros de piso en Barcelona que se entregan a pensamientos y actos a los que nadie se entregaría ¿O quizás sí? Porque es indudable que no hay nadie ni medio normal, tal es el punto de inverosimilitud que no parece importarle a la autora y que, de hecho, hasta se fusiona con su propuesta y con la idea que quiere transmitir; el fondo común y a la vez intransferible, incomunicable mediante el lenguaje convencional, de lo abyecto, en un relato que es pura aproximación, mirada, punto de vista, límite, que somete su propia prosa, es decir, su herramienta expresiva, a una tensión permanente y sin resolución.
Novela polifónica, y por lo tanto, polimorfa, combina registros del castellano (español, latinoamericano), varias personas narrativas (incluyendo la segunda), formato de entrevista con un desconocido interlocutor, discursos que se entreveran en cursiva, bloques de texto, fragmentos de diario o dibujos, ensayismo y muchas referencias a otras obras, a menudo ignotas. Se cuestiona, y aquí viene lo más incómodo, la experiencia del superviviente, pues se elude cualquier tentación victimista y compasiva, sanadora o terapéutica, al asimilar el trauma... se respeta en cierto modo su dolor, o una manera de confrontarlo que podemos no entender ni digerir. Se trata de inventar nuevas expresiones para nombrar lo innombrable, salir de la cárcel del lenguaje, equiparable a la de una infancia que aún no comprende lo que ocurre a su alrededor… o a las creaciones de la “demoscene” o subcultura digital entre el activismo y la praxis artística, ajena o quizá paralela a una degradación urbanística que es militancia anti-sistémica, pura y dura delincuencia o todo a la vez.
“Nefando” es además novela de la corporalidad mutilada, profanada, del dolor en su acepción más material; la trama en torno a la identidad sexual ferozmente reprimida, de tintes incluso míticos (sobre un “doppleganger” en el fondo) y que ni la expresión literaria puede contener… es probablemente la que se agota más rápido. Y por último, pero no menos importante, es una indagación del acto de escribir, poner nombre a lo que se siente y se oculta mediante la meta-narración de una novela pornográfica.
Se dejan perlas contra la institución académica, siempre en la inopia interesada, la cultura católica que glorifica el sufrimiento. La doble vara de medir de la piratería, las voces bien pensantes que censuran, las superficies calmadas de lo respetable y las aguas turbias por debajo. Se concluye con una anécdota fantasmagórica, una confusión que habla de los equívocos de la percepción, de la desconfianza última en lo real.