Resumen y sinopsis de Figuras ocultas de Jason Rekulak
Toda casa tiene sus secretos.
Recién salida de rehabilitación por su pasada adicción a las drogas, Mallory Quinn acepta un trabajo como niñera para Ted y Caroline Maxwell.
A Mallory de inmediato le encanta su trabajo, le da justo la estabilidad que buscaba. Y adora a Teddy, un niño tímido que va a todas partes con su cuaderno de bocetos y su lápiz. Sus dibujos muestran cosas normales: árboles, conejos, globos... Bueno, y a veces también a una mujer de aspecto extraño, su amiga imaginaria.
Pero un día en el cuaderno aparece algo diferente: un hombre que va arrastrando un cuerpo en medio de un bosque.
Poco a poco, los dibujos de Teddy se vuelven cada vez más siniestros y sus figuras de palo se convierten en ilustraciones realistas, cuya destreza supera la de cualquier niño de cinco años. Es entonces cuando Mallory empieza a preguntarse no solo por el contenido de las ilustraciones, sino también por el autor. Porque ¿y si realmente no es Teddy quien las está haciendo? ¿Y si se trata de... alguien más?
Con este thriller sobrenatural, Jason Rekulak da una ingeniosa vuelta de tuerca a la clásica historia de terror con una casa llena de secretos escalofriantes y tal vez una narradora no muy fiable. ¿O sí?
Thriller sobrenatural o novela de terror. Da igual cuando se trata de describir el género de esta soberbia historia. Es inquietante y por momentos, se te eriza la piel al leer esta novela en donde cada uno de los personajes está tan bien desarrollado, con sus fortalezas y debilidades, que encajan en la historia como piezas de rompecabezas perfectamente ubicadas. Ninguno está por estar.
Y en ella nos conseguimos la jodida perfecta vuelta de tuerca, en serio, no te ves venir por ningún lado el final tan perfecto que tiene esta trama. ¿Y lo más irónico? Es que siempre estuvo ahí. La explicación de todo el mal lo tuvimos ante nuestros ojos desde las primeras páginas y nunca la vimos venir. Pero obviamente ésa era la intención del autor, eso es lo que hacen los genios.
Las historias narradas en primera persona siempre me resultan vivas e interesantes, y en este caso, lo era más porque dudé de ella (la protagonista/narradora) desde el principio, sabiendo su pasado. Pero en el caso de Mallory, fue como ir de la mano con ella y vivir esta historia segundo a segundo debajo de su piel.
¿Sus páginas finales? Las leí con lágrimas en las mejillas, no me pude librar de ellas. No quise hacerlo. Una historia, no solamente tan hermosa, sino tan bien contada, merecía agradecerla con lágrimas de gusto y de nostalgia.
El autor lega una historia única, una que se convertirá indiscutiblemente en un clásico contemporáneo del género.
Si pueden, léanla, no se arrepentirán. Es una historia con la que, desde la primera página, van a empatizar y que el final, será imposible que los deje indiferentes.