Resumen y sinopsis de Rojo y negro de Stendhal
Novela concluida en 1829, Rojo y Negro (1830) trasciende el propósito declarado por Sthendal -escribir una crónica de costumbres de la sociedad francesa auspiciada por la restauración borbónica- para convertirse en un portentoso relato de los movimientos del corazón humano y las pasiones del alma. La Francia desilusionada y prosaica del periodo postnapoleónico, donde los caminos del heroísmo han quedado cerrados, es el escenario de los esfuerzos de promoción social de su protagonista, Julián Sorel -uno de los personajes mejor dibujados en la historia del género novelesco-, plebeyo cuyos ensueños y ambiciones resultan frustrados por un mundo dominado por las jerarquías, el dinero y el clero. Prologada y traducida por Consuelo Berges, complementan la obra unos interesantes apéndices que incluyen una sinopsis autocrítica del propio autor y las actas del juicio cuyo caso le sirvió de inspiración.
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Rojo y Negro se publicó en 1830 con un título que ha sido objeto de numerosas interpretaciones. La más aceptada es que el Rojo representa el sueño frustrado de Julien de seguir los pasos de Napoleón, mientras que el Negro simboliza la iglesia, una vía más realista en la que también se ve atrapado.
Otra interpretación del Rojo puede referirse al amor y el Negro, a la muerte. Mi impresión me lleva a poner el Rojo en la ambición y el orgullo de Julien en prosperar, y el Negro en una sombra que siempre le acompaña y le impide olvidar de donde procede.
La novela está ambientada en la época de la Restauración francesa, después de la abdicación de Napoleón. Con una prosa estimulante que incita a seguir leyendo, Stendhal narra el ascenso social de Julien Sorel, un joven ambicioso, inteligente, orgulloso, y con una excelente memoria que le vale para ejercer como preceptor de los hijos del señor de Rênal, alcalde de Verrières.
Así empieza la historia de un chico que no procede de la miseria, pero que vive en ella. Su padre y hermanos lo desprecian porque no ven con buenos ojos su intención de aprender. Ellos valoran la fuerza física y la rudeza y Julien representa lo contrario: lee y piensa demasiado. Por eso se convierte en el hijo fallido y queda privado no solo del afecto y del reconocimiento sino también en el aspecto económico.
Lo interesante y bello de esta novela es apreciar cómo evoluciona Julien en su interior. Cuáles son los motivos, circunstancias y acciones que se van desarrollando en él a partir de todo lo que ocurre a su alrededor.
Hay que partir de la base de que Julien es un muchacho que todo lo ha aprendido en los libros, y cuando toca enfrentarse al mundo no le queda otra que valerse de sus conocimientos. Él se rige por lo que sabe, pero en la práctica, en la sociedad que se mueve, con las personas que trata, surge la fricción entre el saber teórico y la vida real. Dicho de otra manera: Julien no aprende viviendo; primero aprende leyendo y luego ensaya en la vida. Toda la teoría que conoce la empieza a experimentar. Sus aciertos muestran su inteligencia; sus errores revelan hasta qué punto la realidad es más compleja que todo lo aprendido.
La vida de Julien transcurre en tres etapas:
La primera, tiene lugar en Verrières como tutor de los hijos del alcalde. El cambio de estatus que le proporciona este trabajo es para él todo un descubrimiento. Le sorprende el lujo que inunda la casa del alcalde; la esposa de este, una mujer bien vestida y desprendiendo aromas que nunca ha percibido, se le antoja como una visión. Esta salida al mundo produce en Julien unas expectativas que sabrá administrar, pero tendrán un precio.
Los libros no le han preparado para recibir a una sociedad que está por encima de sus posibilidades; que sus condiciones son inferiores y la posibilidad de un ascenso a este nivel está descartada. Sin embargo, el reconocimiento de ser un joven brillante por parte del alcalde y bien parecido por su esposa, serán dos armas que Julien utilizará para llevar a cabo sus progresos.
La segunda tiene lugar en Besançon, donde está ubicado el seminario. Julien está contento con sus avances, pero dos causas le llevan a ingresar en la carrera eclesiástica: una social, más fuerte e indispensable por carecer de fortuna. Ya no tiene a Napoleón para aspirar a la vida militar y solo le queda la iglesia. La otra es romántica, aunque pasa más desapercibida, no por ser menos importante sino porque la situación lo requiere.
El mundo del seminario se le presenta más crudo y siente que el mundo se le viene encima. El edificio lúgubre que tiene ante sus ojos le produce más miedo que otra cosa. Aquí encuentra una realidad que no había contemplado: el mérito no basta, ser inteligente le puede perjudicar, y no siempre conviene mostrarte tal como eres.
Gracias a una buena suerte, del seminario se traslada a París donde trabajará para el marqués de La Mole. Este entorno no difiere mucho de su estancia en Verrières: es un poco más aristocrático y coincide también en que Julien es reconocido por el marqués y de nuevo se ve involucrado en asuntos amorosos. Su comportamiento hace pensar que se está transformando, pero en realidad se trata de una adaptación que lleva a cabo para ser considerado digno de estar en el círculo social en que se encuentra. Es más, se da cuenta de que ese mundo, aunque le repugna, también le atrae.
Para no ser una novela romántica tiene bastantes tintes. A lo largo de la novela, Julien, vive dos historias de amor: en Verrières con la señora de Rênal y en París con Matilde. La primera es la esposa del alcalde y la segunda la hija del marqués de La Mole. Esto es lo que parece por cómo se desarrollan las dos historias, pero observando la forma de amar de Julien advertí que no se enamora de forma convencional; no hay que olvidar que su afirmación personal es igual o más importante que el hecho de amar.
El final es ambiguo y me ha planteado esta reflexión: ¿hasta qué punto somos dueños de nuestro destino o prisioneros de nuestra propia naturaleza? El orgullo que impulsa a Julien a ascender es el mismo que lo conduce a su final, pero con significado distinto.
Genial novela del maestro Stendhal. En el personaje de Julen y su desarrollo vital se encarnan contradicciones como el estudio y la ignorancia, iglesia y estado, ascenso social y compromiso político, nobleza y burguesía, amor jovial y amor maduro. Así, la trama se ve enriquecida por los perpetuos conflictos que se desatan en el interior del protagonista.
Una novela con tanto contenido que me parece que necesitará una relectura dentro de unos años.
Fue toda una decepción. Es muy aburrido en sus descripciones de la sociedad francesa de la época. Es empalagoso.
Seguramente la novela que si se lee a los quince años más estragos puede causar. Después se vuelve a leer a los treinta años y uno se queda admirado de lo bien que está, del interés que tiene y se pregunta qué tendrán en la cabeza todas esas personas que prefieren dedicar su tiempo a jugar a las cartas o con video juegos. Algo muy grave está pasando cuando la mayor parte de la humanidad abandona este mundo sin haber leído este libro. Está entre los siete mejores libros escritos por un ser humano desde que hay vida en este planeta. El mejor personaje no es Julián Sorel. A la tercera lectura uno se da cuenta que el mejor personaje es Mathilde de La Mole.
Novelón construido a partir de las andanzas del joven Julian Sorel. La historia se divide perfectamente en dos partes muy diferenciadas, ambas estupendas y que concluyen hacia el final. Muy bien escrito en capítulos cortos y con prosa trepidante. Los personajes, pocos, muy bien construidos. Sus sentimientos y aspiraciones son el germen y foco de esta obra, que trata temas como el amor, la sinceridad, la venganza y otros más. Estupendo retrato de su época que es igualmente aplicable a la nuestra. Muy recomendado.
Tengo que decir que ha sido una liberación terminarlo... No es que no me haya gustado, la historia y el personaje me parecen interesantes, y la lectura en sí tiene bastante trasfondo para reflexionar. Sin embargo, por momentos me parecía complejo, con un contexto y unas ideas demasiado profundos que no he llegado a entender. Puede ser uno de los clásicos que más me ha costado leer.
Stendhal demuestra ser una de las mejores plumas de todos los tiempos!!!
Buen retrato de la vida en Francia a principios del siglo XIX, tanto en las provincias o zonas rurales, como en la capital París, así como de las clases más humildes y las más poderosas. Por momentos me enganchó, aunque igualmente por momentos me parecía un poco sosa. Destaco el pasaje donde aparece el protagonista como testigo de una conspiración tendente a cambiarlo todo, para que en el fondo todo siguiera igual -poderosos arriba, menesterosos abajo.
De todas formas es recomendable su lectura.
Interesante narración de un autor peculiar. La trayectoria de un aldeano, autodidacta, sin apoyo alguno de la familia consigue llegar hasta lo más alto, o casi. Podría calificarse de una tragicomedia de la época en la que fue escrita (1830) en la Francia post-napoleónica. Creo que merece ser leída y disfrutada, por su originalidad esencialmente.
La historia de ascenso social del joven Julián Sorel supone un recorrido a través de la Francia del siglo XIX posterior al poder napoleónico, así como un análisis en profundidad de la alta sociedad francesa, de la hipocresía reinante y de los complicados entresijos que determinan las relaciones entre sus miembros. Del ámbito de provincias a los salones de la aristocracia en París, pasando por la mediocridad y las envidias del estamento clerical, el protagonista se esfuerza por encajar en un mundo que en realidad odia, existiendo una contradicción entre lo que piensa y sus actos, destinados a medrar socialmente. A lo largo de su trayectoria conoce las pasiones humanas y el precio de la ambición, y su gran orgullo es puesto a prueba en numerosas ocasiones.
Con perspicacia, con ironía a veces, y siempre con gran maestría y capacidad de descripción, el autor plasma el espíritu de una época y la dimensión psicológica y moral del personaje central, en lo que sin lugar a dudas es una de las grandes novelas de la corriente realista y de la narrativa europea. Se le puede achacar, únicamente, que es mejor conocer algo del contexto histórico debido a las numerosas referencias a hechos y a personalidades del momento.