Resumen y sinopsis de Segunda casa de Rachel Cusk
Una mujer invita a un prestigioso pintor a pasar una temporada con ella y su familia en una casa de invitados que acaban de construir junto a la remota marisma en la que viven; profundamente conmovida por su pintura, alberga la esperanza de que la particular mirada del artista ilumine desde una nueva perspectiva su propia existencia.
La visita alterará la quietud de su vida y le revelará aspectos tan singulares de la existencia humana como la distancia que separa la realidad de las ficciones que nos construimos, las sutiles dinámicas de poder que dominan nuestras relaciones, en especial entre hombres y mujeres, o lo difícil que resulta ser auténticamente libre.
Segunda casa añade una pieza clave a la admiradísima obra novelística de Rachel Cusk, una autora capaz de seguir sorprendiendo a sus numerosos lectores con la inconfundible originalidad, profundidad y penetración psicológica de su literatura. Una novela de una asombrosa perfección formal que, a través de la meticulosa indagación en nuestros deseos y contradicciones, nos demuestra que el arte puede ser tan salvífico como destructivo.
Un matrimonio invita a un reputado pintor a hospedarse por un tiempo con ellos en una marisma apartada del mundo. Con semejante premisa, sabemos que las cosas no saldrán exactamente como estaban planeadas. Novela de corta extensión, pero de exigente prosa y difícil lectura, presidida por una voz narradora dirigida a un tal Jeffers, cual confesión de lo ocurrido a un interlocutor desconocido, inspirada lejanamente en un hecho real de la vida de D. H. Lawrence. La acción no es tan importante como el componente altamente introspectivo y psicológico que ahonda en recuerdos, emociones y constantes reflexiones de la protagonista, sus relaciones con el mundo y con sus seres queridos, su rol como esposa y como madre… en un tono que va de lo ensayístico-filosófico a lo abstracto, que produce incluso cierta hilaridad, de tan solemne, y en el que cuesta entrar al principio.
Esta tal M. es una mujer experimentada en la vida, pero ha atravesado experiencias difíciles, tiene un carácter fuerte, pero atraviesa unas carencias de seguridad y autoestima, tiene un punto vulnerable en su ser y dependiente de lo que otros piensen o digan de ella. Su estabilidad vital, en compañía de su pareja, uno de esos hombres hoscos, de pocas palabras y pragmático, es precaria, pero le ha permitido encontrar un equilibrio. Pero un elemento ajeno o invasor que no respeta nada, el artista cuya obra le obsesiona y que abre una dolorosa, aunque iluminadora grieta en su ser, bien pudiera dar al traste con todo.
De manera algo azarosa, varios personajes van a parar a ese paraje, a esa “segunda casa” que es como el lugar secundario que M. ocupa, como mujer, para los demás, pero que también es esa mezcla de hospitalidad y distanciamiento que caracteriza los vínculos que ha construido con los demás. El escenario parece el de un thriller doméstico, o el de una comedia, y el caso es que hay algo de trazo grueso, por ejemplo, en la figura del yerno dominante metido a escritor aficionado. Pero la novela tiene un aliento a Henry James, y a la atmósfera como incierta y brumosa se suma un relato sobre la percepción, los prejuicios y expectativas, el poder y el intento de doblegar o de influir en el contrario… M. quiere apropiarse de L. como se ha apropiado de su obra, pero él se resiste a ello, se convierte en presencia amenazante, ególatra en extremo, y percibe a su mecenas como a esa hembra castradora.
Tiene esto algo de ajuste de cuentas y a la vez humanización del artista macho y bohemio, especulándose sobre el arte como herida, revelador de verdades subjetivas, desestabilizadoras, aunque lúcidas. De igual modo, el texto novelesco monologado de Cusk parece una excusa para la introspección y las preguntas sobre múltiples cuestiones: la enfermedad y el cuidado, las diferencias generacionales entre mujeres, la separación entre arte y artista, la comunicación y la falta de ella… Páginas sugestivas por momentos, pero que se mueven entre la intuición genial y el galimatías farragoso e incomprensible.