El Napoleón de Notting Hill de Gilbert Keith Chesterton:
Érase un hombre prolífico como pocos con la pluma, moralista, cultivador del nonsens, mordaz, paradójico radical, juguetón, polemista infatigable, ferviente defensor de la familia, la iglesia y el pub y enemigo ácerrimo de burócratas, hombres de negocios, políticos y filántropos, que fuera denostado por algunos (en términos poco literarios) y por muchos ensalzado (sobre todo en términos literarios). Aquel hombre constituía además una curiosidad por su portentosa corpulencia y por su conversión al catolicismo en un país Inglaterra. Se llamaba Gilbert Keith Chesterton, G.K.C. para los amigos.