Resumen y sinopsis de La luz en casa de los demás de Chiara Gamberale
Maria, una mujer libre y carismática, es la administradora del 315 de Grotta Perfetta, en Roma. Cuando muere repentinamente, deja una hija de seis años; y deja también una carta. La niña se llama Mandorla —Almendra—, y ya sólo su nombre encierra todo el encanto y el absurdo del que será su destino, ya que Maria ha dejado escrito que el verdadero padre de Mandorla es uno de los hombres que vive en el edificio.Y mientras Mandorla crece, se enamora y busca a su padre, Chiara Gamberale nos recuerda que, antes de ser mujeres, maridos, padres o hijos, somos personas: maravillosas y terribles, con una infancia que nos persigue.
En esta luminosa novela descubrimos que la familia es una alquimia indefinible: quien la tiene es consciente de su peso, hasta el punto de querer librarse de ella, y quien no la tiene la desea como el único escenario posible de la felicidad.
Profundamente absurda, La luz en casa de los demás, pretende ser la típica novela que habla sobre relaciones humanas y como cada uno de nosotros las vive y las siente de manera diferente. Pero sus estúpidos personajes, la trama a la deriva y los incómodos flashbacks consiguen que leer sus casi 500 páginas sea más doloroso que electrocutarse con los enchufes de casa.
Chiara Gamberale es la autora de semejante bodrio. Obviamente no la conocía y espero no volver a cruzarme con ella en mi camino. Desde el punto de vista literario, Gamberale es una escritora bastante mediocre que posee un estilo de escritura simplón, ligero y con una ejecución muy mejorable. Obviamente consigue esto usando una prosa lenta, pesada y con un desarrollo lamentable, un lenguaje funcional y unas descripciones que dan pena. Pero lo peor son los personajes. Demasiados personajes con una construcción absurda y superficial. Al final te cuesta seguir a cada uno y ni siquiera la protagonista, Mandorla, te resulta mucho más comprensible o llevadera.
La luz en casa de los demás, es una novela que pretende tratar sobre la diversidad de las relaciones humanas y sobre como cada uno somos distintos en todos los sentidos. Lástima que lo único que quede de la historia sea un montón de adultos disfuncionales tratando a una niña pequeña como el diván de un terapeuta. Pero lo entenderéis mejor tras la sinopsis. María, la administradora del edificio del 315 de Grotta Perfetta en Roma y madre de Mandorla (almendra en italiano) muere trágicamente en un accidente de tráfico. En el entierro, la pequeña Mandorla les da una carta escrita por su madre que revela que uno de los hombres del edificio es el padre de Mandorla. Como nadie confiesa, los vecinos toman la solución de criar todos juntos a la niña. Por lo tanto, la pequeña Mandorla irá pasando de un piso a otro, viviendo experiencias y situaciones diferentes en cada uno de ellos, demostrándonos que cada familia es especial. El problema es que la historia es tan aburrida que la autora tiene que inflarla con cientos de recuerdos del pasado de los personajes, tramas secundarias absurdas y algún que otro drama adolescente para mantener enganchado al lector. Eso si, el desenlace puede que sea lo único mínimamente sorprendente del todo el libro, pero no compensa la lectura.
En suma, la luz en casa de los demás, tiene una premisa muy atractiva que se diluye rápidamente en capas y más capas de personajes estúpidos e historias sin sentido. La lectura se convierte en algo aburrido y repetitivo que parece que no vas a poder terminar jamás. Pero igual que toda bombilla, el libro se acaba y nos permite darnos cuenta de que la luz en casa de los demás siempre parece más brillante que la nuestra.
El planteamiento es bueno, original y me esperaba mucho más, se le podía haber sacado mucho más partido al libro, ¿y el final?
No me ha gustado nada. Pe parece infantil, repetitivo y aburrido; no aporta nada. Aparentemente la historia podría haber dado juego con una niña que se inmiscuye en familias totalmente diferentes, pero la autora no profundiza. No me gusta que el narrador cuente una anécdota, el protagonista la repita y el resto de personajes reflexionen sobre ella; hastía. ¿Y las oraciones...? Uhh.