Pablo y el hilo de Ariadna - Ignacio García-Valiño:
Me acerqué a la ventana para verla salir. Retiré con la palma de la mano el vaho del cristal y vi su figura negra, su paso vacilante tras el haz de la literna. Cruzó el patio, y fue caminando hacia el encinar. De pronto, de la lejanía llegó en dirección a ella una señal de luz. Era el disco de otra literna encendiéndose y apagándose. Beatriz dirigió sus pasos hacia esa señal luminosa, como una polilla al resplandor de una farola. Y a mí me recorrió un escalofrío por el espinazo.
|
Lector
|
Val.
|
Fragmento comentario
|
Ver
|
|