La liebre y el erizo de Jacob Grimm, Wilhelm Grimm:
Un domingo en la mañana, el erizo estaba parado en la puerta con sus brazos cruzados, disfrutando de la brisa de la mañana, y entonaba una canción para sí mismo. Salió a dar un paseo y tomó el sendero hacia el campo cuando se encontró con el esposo de la liebre. Ésta, que se consideraba un distinguido caballero, trató al erizo de modo despectivo, burlándose de sus piernas. El erizo se puso furioso y la discusión terminó en una apuesta

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yiyolon

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2 de diciembre de 11
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