El príncipe rana de Jacob Grimm, Wilhelm Grimm:
Hace muchos años vivía un rey que tenía unas hijas muy hermosas, especialmente la menor. La princesita solía ir al bosque y sentarse a la orilla de la fuente. Cuando se aburría, jugaba con una pelota de oro, arrojándola al aire y recogiéndola con la mano al caer; era su juguete favorito.
Una vez, la pelota cayó al suelo y, rodando, fue a parar dentro del agua. La princesita la siguió con la mirada, pero la pelota desapareció, pues el manantial era tan profundo, tan profundo, que no se podía ver su fondo. La niña se echó a llorar; y lo hacía cada vez más fuerte, sin poder consolarse, cuando, en medio de sus lamentaciones, oyó una voz que decía: “¿Qué te ocurre, princesita? ¡Lloras como para ablandar las piedras!” La niña miró en torno suyo, buscando la procedencia de aquella voz, y descubrió una rana que asomaba su gruesa y fea cabezota por la superficie del agua

Ha participado en esta ficha:
yiyolon

Últimas diez críticas y comentarios de El príncipe rana
7.5
25 de noviembre de 11
El cuento en sí mismo, ese pasaje que se ha incorporado a tantos otros y que en un relato tan breve nos da un par de leccione...
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