Resumen y sinopsis de Y poco después ahora de Eider Rodríguez
Autora de antologías de relatos como Un montón de gatos y Un corazón demasiado grande y novelas como Carne, Eider Rodríguez nos presenta Y poco después ahora.
Catorce narraciones breves conforman Y poco después ahora, de Eider Rodríguez. A primera vista, el libro está integrado por una sucesión de historias de amor y desamor, donde se entremezclan búsquedas, anhelos, incomunicación, soledad y olvidos. Pero tras esa aparente simplicidad se esconde una compleja e intensa trama de emociones, de debilidades, de pérdidas y de hallazgos. Todo un ejercicio de literatura donde aquello que no se cuenta cobra tanto valor como lo narrado.
El prólogo del libro habla de la presencia de fantasmas en la escritura de Eider Rodríguez y no va desencaminado, pues esta es una colección de cuentos que, más que historias, son exploraciones de voces, de subjetividades, ecos lejanos que la autora traduce directamente del euskera con un registro poético y duro. Tratan la mayoría de relaciones de pareja, anhelos, desamor, también de violencia terrorista, o sus secuelas tardías, pero el contenido no interesa tanto como el trabajo con el lenguaje, su concisión y la manera en que hay algo que siempre se nos escabulle y permanece en el ámbito de la intuición, queda al otro lado del texto.
“Y poco después ahora”, o el pasado trágico de España, con su guerra civil, exilio, amores prohibidos por la idiosincrasia de entonces, pero pasa el tiempo, transcurren las generaciones y cuando volvemos al origen, todo ha cambiado. Nos empeñamos en un ideal, en un amor que sólo sigue existiendo en nuestra cabeza (“Actualidad política”), en la de una figura femenina triste, agotada, los despojos de una lucha ideológica sin sentido, como carece de sentido la espera de una Penélope vasca y fracasada.
Si en “Amores de sofá” hay un decir demasiado de la narradora que estropea un poco la efectividad del relato, en “Bellevue” tenemos un inquietante prodigio a la hora de susurrar realidades familiares, silencios, cuentas pendientes, secretos oscuros en una playa luminosa cazando cangrejos, recriminaciones, añoranza tras la tragedia… hay mucho y muy denso, a través de una voz que narra desde un hospital o sanatorio mediante poéticas imágenes que remiten a algo oculto.
Tres relatos (“Susana, el guerrillero y el poeta”, “Entre hermanos”, “Iban y tú”) comparten una misma historia y personajes, desde distintos formatos (incluido el epistolar) y puntos de vista: sentimientos de culpa de una mujer que sacrificó su amor por un etarra entre rejas y encontró un sustituto eligiendo la posición acomodada y burguesa, junto al hermano gemelo o versión luminosa de éste, de posición mucho más desahogada como poeta e intelectual respetable.
“Las cosquillas y Juan Luis”, “Calor chiapaneco”, “Mentiras con olor a sexo”: complicaciones sentimentales, a veces a tres bandas, mediadas por el recuerdo, por lo erótico, con celos y cesiones, con elementos de duda o incluso ¿amantes imaginarios? “Puntos suspensivos”, o sexualidades autodestructivas como vía de escape.
Aparte, tenemos expresiones del desasosiego y cuentos que ahondan en estructuras originales, como “Calle de la providencia”, con anécdotas encadenadas, recogidas de varios personajes inconexos de una calle madrileña, “Yolanda y las sillas”, de una circularidad aterradora en su descripción aparentemente neutra de una rutina laborar que desgasta, o “Viaje a la semilla”, reconstrucción de una parálisis vital retrocediendo en el tiempo. “Pello, camino del aeropuerto”, sobre el dudoso reencuentro con un amigo del pasado, con quien se comparten experiencias inconfesables, contrasta lo que fuimos y lo que somos. Y muy cortazariano “Calcetines”, donde la amenaza de un lado oscuro y peligrosamente gay amenaza un ordenado plan de vida, se infiltra siniestramente en él.