Resumen y sinopsis de Historia de O de Pauline Réage
Difícilmente en un siglo aparecen obras puntuales como esta, obras que son a la vez cristalización de un sentir que hasta entonces flotaba en el aire del tiempo y punto de referencia en el despertar de una sensibilidad todavía imprecisa.Cuando el editor francés Jean-Jacques Pauvert publicó, en 1954, Historia de O, este libro estalló como una bomba en el puritano mundo postbélico, causando escándalo y desconcierto. Pero lo que una mujer, Pauline Réage, expresaba de pronto con tan desgarradora y brutal belleza respondía, curiosamente, a lo que millones de lectores, hombres y mujeres, sentían sin osar siquiera formular en forma de deseo. No tardó mucho Historia de O en convertirse en el libro más traducido y leído en el mundo desde El pequeño principe de Saint-Exupéry, ¡tan distinto, en cambio!
Hoy, treinta años después, esta obra maestra, consagrada ya «clásico del género», sigue siendo manual iniciático de jóvenes de todas las edades. Desde aquellos tiempos sórdidos en que se la leía en la penumbra, enfundada en papel de embalar o de cuaderno escolar, hasta hoy, todos y cada uno de nosotros, sus deudores, la hemos vivido a nuestro modo, al ritmo de nuestras necesidades y carencias, en la convivencia secreta con nuestros propios fantasmas y nuestras propias fantasías.Nadie ha permanecido indiferente a la estremecedora historia de O.
Ha participado en esta ficha: Maurelys
Considerado un texto fundacional de la cultura BDSM al establecer su imaginario básico, su mundo de prácticas sexuales, reglas, consentimiento, etc. sorprende lo que tiene aún hoy de explícito y provocador, siendo de una época (años 50) recordada por su mojigatería. Publicada de manera clandestina y bajo pseudónimo (lo habitual del género erótico), una novela de semejante contenido es inevitable que reclame cierta explicación, que llame al morbo sobre el porqué de su redacción, tratándose más bien de un asunto privado entre amantes, o de una fantasía, antes que una confesión real de quien pareciera conocer muy bien el mundillo. El prólogo del supuesto homenajeado, Jean Paulhan, eso sí, no puede resultar más pretencioso, infumable y pasado de fecha.
Se narra el adiestramiento en la esclavitud, humillación y sumisión de O, una mujer sin más nombre que dicha vocal. El primer tercio transcurre en el castillo de Roissy, un espacio al margen de la realidad ordinaria, o sociedad secreta con sus propios códigos y símbolos, donde unas mujeres son puestas sexualmente al servicio de los miembros (en ambos sentidos del término) masculinos. Tiene lugar una descripción fría, muy meticulosa, de arquitectura, espacios, objetos (collares, anillos, cadenas, fustas...) y escenografías, del vestuario en particular (una parte más de la disciplina) y de las jerarquías entre esclavas, señores y criados. Nos vemos aquí arrojados sin contexto ni explicación, como parte de la “iniciación” de O a manos de su amante René. Sin embargo, iremos conociendo más de esta pareja, se introducen pensamientos, reflexiones, auto-conocimiento; descubrimos que pertenecen a esa clase superior (ella, fotógrafa de modas), aburguesada y con la vida resuelta. Se introduce un tercer personaje, Sir Stephen, el “preceptor”; la pareja se convierte en trío y la dinámica se vuelve más compleja.
La imagen ya no sólo del sexo sino de las relaciones humanas es aberrante, pese a la distancia y falta de énfasis con que se muestran (o quizá, gracias a ello). Y sin embargo, la protagonista se siente libre y plena en esta situación, tolerada y asumida por ella. Surgen alusiones a lo divino y a la santidad; la devoción con que alguien se abandona al dominio y al deseo de otros es comparable a la de quien anula su voluntad ante la voluntad de Dios. Al principio, O lo hace por una motivación romántica convencional, complacer a un amado que, pese a todo, no da el paso definitivo. La historia de O será la de dar ese paso, el que va de la sumisión condicionada, circunstanciada a un amor convencional, a querer esa sumisión por sí misma; el afán total de alcanzar la plenitud siendo poseída y cosificada por completo, convertirse en algo más parecido a lo animal (una lechuza) que a lo humano. La experiencia de Roissy es sólo el prólogo de algo mayor, de un vínculo que se extiende más allá de un entorno concreto, donde los símbolos de pertenencia no son simples objetos, sino marcas directas (y crueles) sobre los cuerpos.
Las impresiones son algo confusas ante este relato contradictorio, en el que asoma un desengaño del amor romántico y una crítica a esos hombres débiles, como vistos de perfil, que en realidad sólo admiran, aman, intiman, con otros hombres; nunca se dan a ellas. Pese a todo, hay un sesgo considerable desde el momento en que hay una división sexual por géneros y las únicas mortificadas en la novela da la casualidad de que son mujeres, por mucho que esto se vea positivamente. Hasta se ironiza, en el episodio de la “madame”, sobre la falta de piedad de la mujer como dominante, que incluso puede extrapolarse a quién está narrando esto, cómo se pondría entonces en cuestión la noción de la “escritura femenina”.
Tiene su gracia y su ironía también la traducción de “grupa” y “vientre” para aludir a ciertas partes “feas” de la anatomía, tan puritana, siendo el libro lo que es.
Literatura erótica. en este libro disfrutarás del sadismo, el masoquismo, la sumisión, todo con pasión y deseo por sus protagonistas... ¡para gustos muy particulares!
Es lo mejor que he leído hasta ahora en literatura erótica, el personaje central sufre una transformación que te deja sin aliento, las descripciones son muy buenas y la autora no te deja escapar en ningún momento, manteniendo siempre un ritmo vertiginoso y por sobre todo consecuente con el contexto
Entretenido, aunque a veces se dispersa la trama.
No me enganchó en ningún momento, creo que la autora se va liando según avanza el libro y no consigue salir de su propio laberinto. Curioso, sin más.