El cuarto rojo de August Strindberg:
Arvid Falk, un joven idealista y generoso, deja su empleo para dedicarse a la literatura militante. Al cabo de muchas experiencias amargas, vuelve a su vida de empleado y, ya sin ilusiones, dedica sus horas libres a la numismática. A la figura de Arvid se contrapone la de su hermano, Carl Nicolaus, mezquino e hipócrita pero, sin embargo, con un fondo de humanidad verdadera. Una serie extraordinariamente incisiva de retratos de personajes y ambientes de la sociedad sueca de la época completan el impresionante edificio narrativo de la novela: figuras de la vida bohemia, periodistas sin conciencia y sin escrúpulos, señoras ociosas, envidiosas y vanidosas que se dedican a la beneficencia, mujercitas corruptas que fingen el amor, editores incultos e intrigantes, comerciantes usureros y clérigos rapaces. Y, en medio de la sordidez ambiental, El salón rojo, un rincón de un bar de Estocolmo, se convierte en alegoría de la salvación del hombre.

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8
22 de agosto de 12
Imposible crecer
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6.5
11 de julio de 12
Es asombrosa la actualidad de la novela en cuanto a la caracterización de ciertos personajes, teniendo en cuenta que tiene má...
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