Los mandamientos del crítico responsable

En las últimas semanas parece que Internet se ha visto invadido de nuevo por uno de sus temas favoritos: la crítica literaria y su respuesta por parte de lectores y escritores. Mientras unos se preguntaban si los reseñadores y críticos, tanto profesionales como profanos, eran demasiado benévolos para con sus objetos de análisis (una conversación que se ha movido sobre todo por Twitter), otros se escandalizaban por una serie de reseñas particularmente crueles y mordaces publicadas en el New York Times acerca de unos libros de la autora Alix Ohlin. Aunque es indiscutible que este tipo de crítica ingeniosa y malévola, escrita para mayor gloria del reseñador, es tremendamente divertida, cabe preguntarse si es necesario tomar este tipo de postura ensañada con una persona a la que ni siquiera conocemos, que ha invertido (ya sea para bien o para mal) una gran cantidad de esfuerzo y tiempo en producir una obra literaria. En respuesta a esto, en el periódico británico The Guardian, el escritor y crítico J. Robert Lennon, que confesó arrepentirse de su propia reseña negativa (y un tanto maléfica) de Diario de invierno de Paul Auster, decidió compartir con el mundo las seis cosas que, a su juicio, uno debe tener en cuenta siempre a la hora de enfrentarse a la creación de un texto crítico:
1. Proporciona un contexto. Si tu opinión es negativa debes justificarla, y no hay mejor manera de hacerlo que en contraste con el resto de la producción literaria del escritor reseñado. Conoce a quien reseñas, sé coherente y explica por qué esta obra o texto no está a la altura. Para ello necesitarás tener todos los datos posibles de este escritor en conjunto, no solo como autor de una obra en concreto.
2. Sé humilde. Tu opinión es eso, tu opinión, y más allá de ciertos aspectos técnicos que se demuestran con mayor o menor facilidad, gran parte de tu reseña tendrá componentes subjetivos (si bien lo ideal sería que gozáramos de la mayor objetividad posible). Y las opiniones no siempre son correctas.
3. Si el escritor acaba de empezar a publicar, sé comprensivo. Recuerda cómo te sentiste cuando estabas en su lugar, si eres autor, o cuando empezaste a publicar reseñas, si eres crítico. Relee lo primero que publicaste. ¿Es perfecto, es genial? Probablemente no. Probablemente hay muchas cosas que te gustaría haber hecho mejor. Puedes señalar estos aspectos mejorables de la obra novel sin ser cruel con su autor. Concéntrate en buscar el potencial de este escritor, aquello que puede llegar a ser.
4. Nunca reseñes las obras de tus enemigos. Nunca. Esto va unido a otra regla de oro: Nunca reseñes a tus amigos. Las razones son obvias: tienes prejuicios, estás condicionado y esto se notará en tu crítica.
5. No seas un capullo (y aquí cito textualmente a Lennon). Si no tienes nada bueno que decir, no lo digas, pero tampoco te dediques a convertir tu desprecio hacia la obra que estás reseñando en una cruzada personal, ni pongas tu propio ingenio y talento por encima de tu objetivo, que debe ser proporcionar una valoración y análisis objetivo y útil de la obra.
6. Sé equilibrado. Intenta compensar los comentarios negativos con aportaciones positivas, y viceversa. Si sucumbes al odio, a la ira, al desdén, esto impregnará toda tu crítica y esta perderá su objetividad. Aunque haya poco positivo que decir de un texto, debes concederle también lugar en la crítica para que esta tenga cierto aspecto de imparcialidad.
Si eres tú el que ha recibido una mala reseña, consuélate pensando en que el crítico no ha sido objetivo y se ha dejado llevar por impulsos poco profesionales. Lennon aconseja que no le demos mayor importancia, al fin y al cabo todo el mundo olvidará esa reseña tarde o temprano. Si tu objetivo es crear buena literatura, un texto que perdure, piensa que tus lectores ideales ni siquiera habrán nacido todavía. O haz como Auster, que afirma que nunca lee las reseñas de sus libros, sean buenas o malas. Y si no puedes evitarlo y caes en la tentación de leerlas, y encuentras una crítica nefasta, recuerda cómo te sentiste la próxima vez que te toque a ti realizar la reseña. Sea como sea, se trata de pensar antes de abrir la boca (o poner las manos sobre el teclado).
Autores relacionados:
14 de septiembre de 2012 a las 11:42
Existe una película de los 60 (“No os comáis las margaritas”) en la que David Niven interpreta a un crítico de teatro amateur, que al pasar a ser profesional y publicar en un periodico influyente (en la época que los que estrenaban una obra se esperaban despiertos a leer la crítica del día siguiente), se pregunta si no perderá la objetividad.
Su primera tentación es hacer una crítica demasiado amable de la obra de un amigo. Pero al final, en la que cae, es en hacer críticas mordaces de todo lo que ve, porque esto le granjea admiración y fama.
Hoy, sin embargo, me temo que ocurre lo contrario: Mucha gente que hace reseñas no profesionales, siente que no puede hacer críticas negativas de libros que les han regalado, o de autores noveles (sí, ensañarse con ellos sería cruel, lo reconozco) , o de escritores que parecen muy agradables …
Y respecto a los profesionales, me resulta difícil creer que el crítico de un periodico sea completamente sincero sobre la opinión que le merece la obra de los escritores que publican en el mismo grupo editorial.
14 de septiembre de 2012 a las 12:43
No sé si tendrá que ver esta cuestión de la crítica literaria con la crisis que sufre el periodismo y los medios de comunicación en la actualidad. Cuanta más casquería televisiva, más audiencia. Cuanto más acerba es la crítica, más prestigio para el comentarista.
Muy de acuerdo con lo que comenta Loquemeahorro acerca de los grupos editoriales. Al final, se trata de simples trabajadores que no van a morder la mano de sus amos. Bienvenidos al mundo cultural del siglo XXI.
14 de septiembre de 2012 a las 13:55
Coincido con casi todo lo que dice el artículo salvo en un par de cosas:
1º) Se ve que quien la ha escrito es un escritor y lo ve desde el punto de vista, más que del lector que busca información sobre un libro, o del reseñador que escribe esa información de un libro, del autor que recibe las críticas.
2º) «Si eres tú el que ha recibido una mala reseña, consuélate pensando en que el crítico no ha sido objetivo y se ha dejado llevar por impulsos poco profesionales.» Eso me parece vergonzoso, la verdad, totalmente de niños de colegio: Si el profe me suspende no es porque he hecho mal el examen, es porque me tiene manía y es un mal profesional. Así nos va con ese talante, la verdad. En lugar de analizar la crítica y aprender de ella para mejorar, los consejos que das son:
1º) Ignorarla, no leerla: bien, el escritor es más chulo que un ocho y es perfecto, superior e inmarcesible.
2º) Utilízala para no decir cosas negativas cuando reseñes.
Lo dicho, Se da por supuesto que el reseñador/crítico literario es un escritor. Se bueno con los colegas, se indulgente, no hagas caso que te tienen manía, sigamos con el amiguismo y la crítica amable.
Si el lobo tiene que decirle al pastor como guardar el rebaño, vamos apañados
Si esto sigue así, los lectores que quieren usar las reseñas para comprar o no una obra vamos a seguir siendo estafados en nuestras elecciones de lecturas por las reseñas.
14 de septiembre de 2012 a las 14:05
Yo tengo un detector infalible de críticas mal planteadas: si empiezan con fórmulas en plan “Agradezco a la editorial X la deferencia de habernos enviado este libro” ya sé que no debo seguir leyendo.
Joder, que no es una deferencia, ni un favor: es parte del trabajo de ambos. Del editor, porque cree que le merece la pena invertir el coste de ese ejemplar en enviártelo, y del reseñador, porque si su única función fuera hacer la pelota no se llamaría ‘reseñador’ sino, qué sé yo, ‘adulador literario’.
El problema es que lo de “Agradezco a la editorial X…” se ha convertido en la regla, y así no hay quien se crea las reseñas que aparecen publicadas en internet.
15 de septiembre de 2012 a las 2:06
Sólo comentar dos frases que me han llamado la atención.
“Piensa que tus lectores ideales ni siquiera habrán nacido todavía.”
“Sea como sea, se trata de pensar antes de abrir la boca (o poner las manos sobre el teclado).”
Ambas brillantes, a su manera, y totalmente complementarias. Chapeau!
15 de septiembre de 2012 a las 16:37
Excelente….en México los periodistas no tienen ética ni valores, venden su critica casi todo lo basan en política y poder…
18 de septiembre de 2012 a las 13:07
Una aclaración, Ángeles. Al decir “mala reseña” no estamos hablando de reseñas en las que se critica tu libro, sino reseñas mal hechas, con malicia, poco trabajo y escasa profesionalidad. No es lo mismo. Por supuesto que el escritor puede (y debe) aprender de la crítica constructiva, pero la destructiva, tan popular por lo entretenida que puede llegar a ser, no lo ayuda en absoluto. También repito que estos consejos son de un periodista/escritor para The Guardian, así que es normal que sean desde la perspectiva de un autor. La de un lector será probablemente muy distinta
18 de septiembre de 2012 a las 16:22
Magnífico artículo. Lo guardaré entre mis favoritos, realmente merece la pena conservarlo.
2 de febrero de 2013 a las 8:01
[...] en Lecturalia, donde pueden ampliar el contenido de cada regla. Tweet news and [...]