Los peligros de la tienda única

Creo que no es la primera vez que lo menciono, pero me asusta la posibilidad de que Amazon logre una posición de absoluto dominio en el mercado de los libros electrónicos. En realidad me asusta que cualquier empresa logre una posición cercana al monopolio en un mercado, es algo que se debería evitar a toda costa, pero que en el caso de Amazon y su sistema cerrado utilizado en el Kindle se hace todavía más evidente.
Ya hemos hablado de cómo Amazon decidió por su cuenta eliminar algunos libros de los dispositivos de sus usuarios, aunque luego dijera que no lo volvería a hacer (y lo hizo), algo que es un síntoma de los problemas que se pueden generar al depender de un gigante multinacional para un sector como el del libro. No lo voy a negar, la compra de ebooks en Kindle es una gozada, el propio dispositivo lo es, pero no me gusta la sensación de que en cualquier momento voy a dejar de poder encontrar un libro porque, simplemente, han decidido retirarlo de su tienda.
A lo largo de su historia Amazon se ha enfrentado a no pocas quejas por el contenido de los libros de su tienda. Al ser el escaparate más grande es inevitable que concentre la mayor parte de las demandas por parte de grupos de usuarios que se ven ofendidos por tal o cual título (ya sabemos que hay gente muy picajosa en el mundo). Esto no sería un problema si no camináramos hacia un monopolio de facto: hasta ahora podía haber protestas más o menos importantes, pero con puntos de venta diluidos se tenía que recurrir a una vía judicial para retirar un libro (y con muchos, muchos problemas). Sin embargo, si Amazon considera que un libro no es apropiado, o si piensa que le va a provocar problemas de imagen, puede quitarlo y no venderlo. Nadie le obliga a ello, por supuesto, y el autor o la editorial se pueden ir a otro portal de venta. ¿El problema? Que vamos a un escenario en el que si no estás en Amazon no vas a existir.
Podéis llamarme exagerado, lo sé, el mercado aquí en España no es como el de Estados Unidos, y todavía hay muchas opciones donde escoger, por no hablar de la lenta implantación del libro electrónico, pero, ¿hacia dónde vamos? Espero que no dejemos en manos de una sola empresa la decisión de qué contenidos culturales son apropiados o no. Eso nos llevaría a un futuro sesgado e ideológicamente fosilizado.

30 de junio de 2012 a las 9:11
¿por que alguien con dos dedos de frente usaria un Kindle en lugar de usar uno de las decenas de opciones de ereaders que leen todos los formatos de libros y bajarse uno mismo sus propios libros?
Yo uso un ereader, me los compro yo, los bajo yo, o los busco y los bajo de donde se me da la gana y los tengo yo ACÄ en mi poder, punto y terminado, no usar Kindle y a otra cosa, saludos Felix Obes desde Uruguay
30 de junio de 2012 a las 10:05
Muy buena reflexión con la que estoy totalmente de acuerdo.
No sé si es exagerado decir que la popularidad del libro electrónico se la debemos a Amazon, que fuera del episodio de 1984 pocas cosas ha hecho mal. No digo que sean la única opción, no lo son, pero mientras otros ecosistemas incluían una red de librerías tradicionales con pérdidas, como Nook con Barnes & Noble, limitada presencia expansión internacional, como Kobo, o falta de tienda propia como Sony, a Amazon lo ha tenido más fácil siendo ya antes de la introducción del Kindle la principal librería online en EE.UU.
Efectivamente lo de España es una situación muy diferente, aquí lo que ha faltado ha sido una apuesta seria por parte de las editoriales que han querido mantener la situación hasta lo insostenible, dando muchos palos de ciego y facilitando, sin quererlo, una cultura de la descarga en lugar de la compra de ebooks.
Espero de verdad que la ventaja de Amazon vaya disminuyendo con el tiempo y hablemos de otros actores en el mundo ebook/ereader, no solo internacionales.
1 de julio de 2012 a las 9:36
El artículo es muy bueno, pero parece escrito para USA y no para España. Aquí con la ley del libro es indiferente quien te venda el ebook porque vas a pagar lo mismo en todos sitios.
Lo que ofrece Amazon por encima de todos los demás es comodidad y rapidez. En comprar un libro desde el kindle tardo 30 segundos, mientras que desde Libranda puedo pegarme una hora.
Esperemos que aparezcan mas empresas para hacerle la competencia a Amazon, pero de momento en España el enemigo no es Amazon, sino las editoriales que quieren cobrarnos mas que a los ingleses con una capacidad adquisitiva de la mitad.
3 de julio de 2012 a las 17:28
Alternativas hay, como editoriales que venden directamente desde sus propias Web o librerías digitales estilo WebScription, pero sí, si no estás en Amazon no existes, y cada vez resulta más peligrosa esa afirmación.
3 de julio de 2012 a las 22:13
El problema es que quien debería competir, es decir las editoriales tradicionales que no ven negocio en el libro digital, ignoran la edición digital de libros y entonces llega Amazon y se hace el amo.