La importancia de la identidad digital

Hace unos pocos días surgió una polémica que llamó mucho la atención a aquellos dedicados, de manera profesional o por afición, a la reseña y crítica literaria: la editorial RBA amenazaba a un bloguero por reproducir citas de uno de sus libros con una denuncia si no retiraba su contenido del blog. Tras el susto inicial se demostró que RBA no tenía absolutamente nada que ver con esa amenaza, pero la noticia ya había corrido como la pólvora.
RBA lanzó luego un comunicado en el que recordaba cuáles eran sus cuentas oficiales en redes como Facebook o Twitter, aconsejando a todos los que seguimos la actualidad literaria que no hagamos caso de otras creadas quién sabe con qué ánimo o intenciones. Todo esto lleva a que nos hagamos una idea de lo importante que es tanto para editores como para escritores la creación de una correcta identidad digital en redes sociales.
Y es que no basta con sacarse una cuenta de Twitter a través de la cual no hacer más que mandar spam sobre tu novela, tu booktrailer o tu presentación. Cuanto más publicitario y poco personal sea tu vida en las redes sociales, más fácil le puede ser a cualquier bromista o desaprensivo suplantarte sin que nadie se de cuenta. Una letra de más en el nick, un guión bajo en medio, y ya está, tu versión troll puede empezar a decir barbaridades que luego te serán atribuidas. No, no es justo, y puede que logres unas disculpas, pero la reputación web es de las que sufren mucho por los rumores y la inmediatez.
Hace también relativamente poco se filtró la noticia de que Gabriel García Márquez había muerto. ¿Cuál era la fuente? Una supuesta cuenta twitter de Umberto Eco. Al final, como lo de RBA, resultó ser un rumor sacado de un usuario falso. Es necesario que editores y autores traten de aumentar su presencia en redes sociales, pero hace falta también que los lectores, que son muchos más, ayuden a encontrar a aquellos que se dedican a mentir detrás de un nombre que no les pertenece.

17 de mayo de 2012 a las 6:55
El que sí se murió fue Carlos Fuentes y ninguna nota sobre él…
17 de mayo de 2012 a las 8:17
Hemos dado mucha cobertura por Facebook y Twitter y hemos subido un vídeo entrevista en su ficha de autor (que también hemos actualizado). Si le dedicamos un artículo no será uno escrito a toda prisa, no te preocupes.
17 de mayo de 2012 a las 8:48
Tengo la impresión de que muchos de estos malentendidos como el de la supuesta muerte de Gabriel García Márquez podrían evitarse si todos tuviéramos un poco más de “cultura de Internet” (la expresión suena muy mal, pero es eso al fin y al cabo: cultura). Muchas veces leemos los contenidos que encontramos a través de Internet con el mismo “chip” que utilizamos para leer los contenidos que encontramos en la prensa o en los libros tradicionales, y la verdad es que no tiene nada que ver: en Internet tiene una vital importancia el desconfiar de toda información hasta que no entendamos que su fuente es fiable. Y como esa fiabilidad es muy difícil de demostrar en muchas ocasiones, lo mejor es que nos fiemos de nuestro sentido común. Si ya hay que leer las noticias tradicionales con un cierto espíritu crítico, las de Internet deberíamos cuestionarlas aún mucho más.
Por otra parte, la identidad digital tiene otro gran inconveniente, y es que los autores deben cultivarla personalmente para evitar este tipo de suplantaciones (entiendo que no sirve con contratar un secretario que simplemente informe de los lugares en los que va a firmar ese autor, la identidad digital, como ya dice el artículo, es algo más que una serie de noticias sobre alguien), quitándoles tiempo de creación.
El público percibe cada vez menos barreras entre el personaje público y el personaje privado que conviven dentro del escritor, y eso puede ser algo, no sólo difícil de llevar, sino que a mi juicio inconveniente porque me da la sensación de que quita más cosas de las que aporta.
Saludos a todos…
17 de mayo de 2012 a las 8:56
En realidad, si el autor -o el personaje público- es de cierta relevancia se puede convertir la cuenta en “oficial”. Twitter marca las cuentas “comprobadas”. En Facebook es más complicado, pero a poco que se use el sentido común y algo de cultura de Internet no debería haber problemas.
En cuanto al tiempo utilizado en las redes sociales, tampoco hay que obsesionarse. Un rato al día, o incluso a la semana, es suficiente. Lo que está claro es que cuanto más des, más te pedirán… y hay que encontrar un equilibrio. Por otro lado, puedes construir una identidad corporativa sobre ti como autor y delegar en un secretario o un CM, siempre que quede claro que es un intermediario, si es que no te gusta o no quieres participar de las redes sociales en primera persona.
17 de mayo de 2012 a las 10:56
Hay que aprender a gestionar la presencia en internet y las redes sociales. La clave está en recordar que se trata de conversar, aportar valor mediante contendidos interesantes e informaciones útiles; no se puede cansar a la gente con un monólogo que sea “yo, mi libro, mi libro, yo”.
17 de mayo de 2012 a las 11:29
Totalmente de acuerdo con todo lo que se está comentando. Me parece muy interesante el caso de Neil Gaiman, que utiliza su cuenta de Twitter (también tiene un blog, pero no lo sigo por allí más que de vez en cuando) para apoyar los proyectos de Kickstarter que considera que merecen la pena entre otras muchas cosas.
Siempre voy a valorar más positivamente a un autor que no tiene miedo de presentarme a otros autores, a alguien que entienda que esto de los libros no es una “competición” sino algo en lo que todos podemos salir ganando si aumenta el número global de lectores.