Firmin, de Sam Savage
Firmin: aventuras de una alimaña urbana es la primera novela de Sam Savage y fue publicada en una pequeña editorial de Minneapolis para pasar a ser todo un best seller gracias al boca a boca superando el millón de ejemplares vendidos en todo el mundo.
Firmin no es una rata cualquiera aunque así lo pueda dar a entender su origen: parte de una camada de ratas de una rata callejera, parida en un rincón de un sótano cualquiera. Pero es justamente la ubicación de este sótano, el almacén de una librería, lo que convierte a Firmin en una rata especial. Porque no sólo nació en un nido hecho con las páginas de Finnegans Wake si no que es capaz de reconocerlo como tal y siempre lamentará no poder leer aquellas páginas que su madre, que después de todo no era más que una rata, destrozó sin miramientos.
Firmin es enclenque y muy diferente de sus hermanos, únicamente interesados en roer y sobrevivir. Él está más interesado en los libros reconociéndolos por su sabor, aunque, poco a poco, deja de comérselos, para pasar a devorarlos como cualquier bibliófilo, régimen que acaba por convertirlo en una especie de humano encerrado en un cuerpo de rata. Porque Firmin reconoce las palabras, sabe leer y, con las lecturas, va alcanzando un gran conocimiento del mundo; eso sí, más del mundo humano próximo a él que el de las propias ratas. O eso cree él, pequeño erudito peludo de aspecto repulsivo. Su moral es humana así como sus gustos y apetitos. Pobre bicho.
Cuando todos sus hermanos abandonan el nido él se queda en el sótano, sintiéndose la rata más feliz del mundo al tener a su alcance la librería y poder, no solo leer, si no también contemplar desde sus escondites el pequeño mundo humano que es la tienda. Así conoce a Norman y a Jerry, los dos humanos a los que más cercano se siente. Pero relacionarte con las personas cuando tu aspecto es el de una rata de alcantarilla feucha y tus intentos de hablar se transforman en chillidos no es fácil.
Firmin tiene también una gran imaginación, y en sus ensoñaciones tienen un lugar preferentes Fred Astaire y Ginger Rogers, a quienes conoce gracias al cine del barrio, pero también los escritores y sus propias historias, sus propios libros nunca escritos.
La vida de Firmin es triste como solo puede serlo la de alguien incapaz de relacionarse con los suyos (¿las ratas? ¿los humanos?) un paria en sus dos mundos, pero está repleta de grandes momentos. Probablemente haya tenido la vida más interesante que puede pedir una rata pero no haya sido, en absoluto, la más feliz. Para una rata que podría reconocer la felicidad…
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30 de agosto de 2010 a las 8:52
Caba destacar que Savage escribió su éxito “Firmin” a la edad de 66 años (!), lo cual es una muestra de que la jubilación no tiene por qué ser aburrida…
1 de septiembre de 2010 a las 18:18
Me encantó este libro de Sam Savage, tanto que me he leído este verano “El lamento del perezoso” muy en la línea de Firmin, pero con una persona humana.
Saludos.
7 de septiembre de 2010 a las 16:43
Firmin es una de las mejores novelas que he leído en mucho tiempo. Contiene todo lo que un buen amante de literatura y un buen amante de los animales desea. Y creo que todos, en algún momento, hemos sido Firmin.
25 de marzo de 2011 a las 21:26
Lo he leido en tres dias y 5 horas de tren, es estupendo, sobre todo aún estoy dándole vueltas a la transformación de Firmin, bueno a él no, a sus neuronas que posibilitaron que tuviera consciencia del lenguaje y la comunicación, y que a la vez que alimentaba su cuerpo creciera su espíritu, aunque no le sirvió de mucho el contenido de los libros en la valoración de las personas reales, lástima, podría haber aprendido de ellos. En fin…
12 de diciembre de 2011 a las 19:39
Con un narrador original Savage nos muestra una imagen decadente de la sociedad reflejada en una rata con las cualidades del ser humano. De lectura interesante.