Róbame esos poemas
La policía polaca ha detenido a un par de ciudadanos que intentaban subastar a través de internet un ejemplar del poemario Pan Tadeusz de Adam Mickiewicz en una edición única de 1834 substraído de una biblioteca pública polaca en 1983. Los dos detenidos aseguran que desconocían que el libro fuera robado, insistiendo en que fue un regalo de la abuela, ya fallecida, de uno de ellos; se ve que el sello de la biblioteca de Lódz que aparece en la contraportada del libro no les hizo sospechar. La subasta se iba a realizar a través de una web polaca especializada en este tipo de transacciones con un precio inicial de dos mil quinientos euros.
Los robos en bibliotecas nacionales llegan cada cierto tiempo a los medios de comunicación por el valor de lo substraído y por tratarse en muchas ocasiones de robos planificados hechos de encargo, dejando en evidencia los sistemas de seguridad de estas instituciones. Pero, además de en las grandes bibliotecas, podemos encontrar tesoros en muchas bibliotecas pequeñas, y sobre todo archivos, con sistemas de seguridad bastante más escasos y, por lo tanto, más accesibles para el ladrón, ocasional o profesional. Lamentablemente la mayor parte de este patrimonio substraído no acaba en internet, donde puede ser reconocido y recuperado.
Pan Tadeusz es considerado el último poema épico europeo y fue publicado en 1834 en París; en ese momento, y como buena parte de la época contemporánea, Polonia estaba dividida y bajo el control de Rusia, Prusia y Austria y las obras de exaltación patriótica digamos que no estaban bien vistas, por lo que Mickiewicz había huido a Lausana, desde su exilio en Rusia, y publicaba su obra en París.
Pan Tadeusz (Don Tadeo) narra una historia de amor aristócrata y revuelta nacionalista contra las tropas rusas entre 1811 y 1812, momentos previos a la cuarta partición de Polonia, en este caso tras la derrota de Napoleón, que había creado el Gran Ducado de Varsovia, en el reparto de Europa del Congreso de Viena, donde las cosas volvieron a su estado absolutista natural. La parte divertida del poema, y que explica mucho de la idiosincrasia europea, es que el principal poema épico polaco empieza con un “Oh, Lituania, mi tierra” mientras que algunos bielorrusos reivindican a Mickiewicz como escritor patrio al haber nacido en Novogrodek.
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19 de febrero de 2010 a las 11:37
Siempre he pensado que la literatura tiene un gran valor, así que no me extraña que alguien quiera robar alguna obra, sobre todo las más escasas o polémicas, y mucho menos raro es que exista gente que llegue a pagar millones por las mismas… Si los puedes emplear en un perfume que acabará gastándose… ¿por qué no hacerlo en un libro que te dure toda la vida?
Lo que sí que no apoyo es que las instituciones encargadas de la seguridad o las propias bilbiotecas no se den cuenta del tesoro que están guardando entre sus paredes. A lo mejor es que la sociedad en sí misma no se ha concienciado todavía de que muchísimas obras no sólo guardan el alma del autor, por verlo en un sentido más poético, sino que son una gran fuente histórica y de estudio que nos ayuda a comprender mejor a los que nos precedieron. Em mi opinión, la seguridad de ciertas obras debería verse reforzada, para proteger de este modo una parte importante de lo que ahora somos.