Estudió derecho en Coimbra. Viajó a Egipto y fue testigo de la construcción del Canal de Suéz, lo que le sirvió de inspiración para alguna de sus obras. Pasó parte de su vida en Inglaterra, como cónsul en Newcastle y Bristol, época en la que tuvo una abundante e importante producción literaria.
Es un claro ejemplo de la literatura “Ibérica” de finales del siglo XIX (fue llamado el Galdós portugués), junto con otros grandes escritores españoles que podemos englobar dentro del realismo literario. Dotado de una prodigiosa inventiva y gran sensibilidad, en sus novelas se encuentra la tragedia y el humor, la sátira y el amor, con certeras descripciones de personajes, ambientes y sentimientos, así como de las costumbres de su país.