|
|
Escritor ingles de la época del romanticismo. De Quincey nació en el seno de una familia de ricos comerciantes y recibió una esmerada educación, con preceptores particulares y buenos colegios. Fue un niño solitario, introspectivo y de aspecto debil y enfermizo, que padeció frecuentes depresiones y una neuralgia que le acompañaría de por vida. Estudió en Oxford y, aunque abandonó la universidad sin graduarse, fue allí donde desarrolló una de sus principales influencias literarias: su adicción al opio (que comenzó a consumir para mitigar los fuertes dolores de cabeza que sufría a causa de la neuralgia). Frecuentó el círculo de los poetas lakistas, William Wordsworth y Robert Southey, a los que conoció de la mano de su admirado Samuel Taylor Coleridge. Y vivió al margen de la fortuna de su familia, de su trabajo como escritor, que publicaba en forma de artículos, relatos y críticas en The Westmoreland Gazette, el London Magazine y Blackwoods. Su obra, decadentista, oscura, violenta, extraña, estaba más allá de su tiempo. Su fantasía subvertia constantemente el buen sentido burgués; su busqueda y su experimentación con las drogas lo convierten en un precursor del malditismo (vida y obra maldita, consciente en una realidad brutal e infecta) que acompañaría a numerosos autores en el XIX: su influencia sobre Poe y Baudelaire fue muy grande.
|