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Entradas de enero de 2010

Los 30 principales de la literatura

10 de enero de 2010 en Divulgación

Biblioteca del Congreso

La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, de facto la Biblioteca Nacional de este país, es la mayor biblioteca del mundo, conteniendo, en sus tres edificios, la friolera de ciento cuarenta millones de documentos (a día de hoy 141.847.810 exactamente, aunque es una cifra que aumenta día tras día), de los cuales no menos de veintiún millones son libros catalogados. Hace poco se hizo pública una lista bastante curiosa, la de personas que tienen más volúmenes dedicados a su vida y obra.

Su vida, obra y milagros, se podría decir también teniendo en cuenta que Jesucristo es, con mucho, el personaje histórico más popular, con nada menos que 17.239 libros. Muy lejos se encontraría William Shakespeare, el segundo de la lista, con 9.801. El tercero sería Dios, que ha sido eliminado por los autores del estudio al no poder ser considerado como un personaje histórico (aunque de todas formas no se cuestiona su existencia, por supuesto), así que el bronce de esta poco convencional competición recaería, curiosamente, en Lenin. Habría sido mucho más llamativo de haber sido Nietzsche.

La primera mujer de la lista es María, la madre de Jesucristo, la única en aparecer en la lista publicada de los 30 personajes históricos (ninguno está vivo, por otra parte). La segunda mujer, a muchísima distancia, sería Juana de Arco, con cinco veces menos libros, y con sólo uno más que la tercera en discordia, Jane Austen.

La mencionada lista de los 30 sería la que sigue:

1.Jesucristo – 17.239
2.William Shakespeare – 9.801
3.Vladimir Lenin – 4.492
4.Abraham Lincoln – 4.378
5.Napoleón – 4.007
6.Karl Marx – 3.817
7.La Virgen María – 3.595
8.Goethe – 3.431
9.Dante Alighieri – 2.878
10.Platón – 2.894
11.George Washington – 2.742
12.Buda – 2.446
13.Immanuel Kant – 2.410
14.Lutero – 2.291
15.Adolf Hitler – 1.989
16.Hegel – 1.976
17.Aristóteles – 1.696
18.Richard Wagner – 1.680
19.Alexander Pushkin – 1.614
20.Friedrich Nietzsche – 1.613
21.Sigmund Freud – 1.601
22.Mozart – 1.592
23.Gandhi – 1.583
24.John Milton – 1.533
25.Ludwig van Beethoven – 1.476
26.Simón Bolivar – 1.467
27.Santo Tomás de Aquino – 1.424
28.Charles Dickens – 1.397
29.Johann Sebastian Bach – 1.361
30.Miguel de Cervantes – 1.348

Sólo hay un representante español, Cervantes, al que hay que añadir al principal libertador de la América española, Simón Bolívar. En cuanto a las mujeres, en el Top 10 aparecen nada menos que un repóquer de reinas: la Reina Victoria, María de Escocia, Isabel II, Isabel I… y Cleopatra. En contraposición, en la lista de los 30 primeros hombres no aparece ningún miembro de la realeza, resultando paradójico que no aparezcan los nombres de Enrique VIII o Felipe II.

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Fiscalidad y mercado del libro electrónico (II)

9 de enero de 2010 en Divulgación

Tiendas electrónicas

Vamos a acabar hoy de hablar del artículo de Ávila Álvarez en el que hemos encontrado la excusa perfecta para darle un vistazo al mercado del libro electrónico. A estas alturas del cuento aun hay una cierta tendencia a considerar el mundo del libro electrónico como una moda que quedará como algo residual para amantes de los gadgets electrónicos o lectores de apuntes. Por lo tanto, parece adecuado justificar el valor de los contenidos electrónicos para el mercado editorial. El autor utiliza para ello las estadísticas del ISBN y el estudio sobre Comercio Interior del Libro, diciendo claramente que los contenidos digitales están plenamente integrados en la industria editorial española y con una clara tendencia al crecimiento; así que, no es que sea un visionario, es que la realidad está ahí.

Pero, a pesar de eso, la demanda continúa sin ser consistente y económicamente sostenible, en buena parte por la falta de disponibilidad de e-books. Pero una demanda baja no es el mejor sistema para animar que las editoriales se planteen la digitalización de sus catálogos. Por muchas plataformas de comercialización, muchos acuerdos con intervención pública y buenas intenciones, hasta que no se cree el entorno adecuado no madurará el mercado. Los consumidores no compran lectores por la falta de oferta interesante (por cantidad, adecuación del precio) y las editoriales no digitalizan sus catálogos por falta de madurez del mercado. Una de esas famosas pescadillas que se muerden la cola.

Como no podría ser de otra manera, Ávila Álvarez, destaca el problema de la propiedad intelectual, en el que solo entra de puntillas ya que no es el motivo del artículo, pero lo une a la indefinición del modelo de negocio, del que nos hemos quejado muchas veces como consumidores, cómo comprar pero, sobre todo, cómo pagar: por precio, tarifa plana, subscripción… la verdad es que estamos deseando que el mercado se perfile el modelo de una vez. Por mi parte, la subscripción o la tarifa plana me parecen las más interesantes. El hecho de que el mercado aun esté tan inmaduro en España podría ser en realidad una ventaja ya que nos puede permitir probar diferentes modelos al no existir uno predominante.

La venta directa, siguiendo el modelo de la librería tradicional, sólo parece interesante si estamos hablando de precios muy competitivos, de compradores esporádicos o de libros muy concretos (técnicos, raros o descatalogados, aunque este concepto desaparece en el mundo digital). Una tarifa plana por tramos, similar a la que ofrecen los servicios de telefonía, podría ser muy atractiva para los lectores habituales y para las librerías (o las plataformas correspondientes) que se asegurarían así los ingresos. La forma como se están organizando las plataformas por ahora, como unión de diferentes editoriales, dificultaría este sistema, ya que si quieres adquirir libros de otra editorial no tendrías las ventajas correspondientes.

Sea como sea, esperemos que el mercado se aclare pronto y, sobre todo, que la disponibilidad de libros electrónicos en castellano se dispare: los dueños de lectores no quieren tener que saltarse las tiendas para poder leer.

Los herederos de Philip K. Dick podrían demandar a Google

8 de enero de 2010 en Noticias

Batty

Quién no recuerda esos momentos finales de Blade Runner, bajo la lluvia, con Roy Batty declamando una de las frases más famosas del cine:

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

El personaje interpretado por Rutger Hauer era un replicante, un androide nacido de la confusa mente de Philip K. Dick para ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, un Nexus 6. Los replicantes, dependiendo de su número, cumplían una u otra función y poseían habilidades diferentes.

Pues bien, debido a este nombre los herederos de Dick han mostrado su sorpresa por la aparición en el mercado del teléfono móvil auspiciado por Google, el Nexus One. Para ellos está muy clara la relación entre el elemento tecnológico, el nombre escogido y la obra del escritor americano. No es la primera vez que pasa, Motorola negoció con George Lucas el nombre Droid para su primer teléfono con sistema operativo Android. En esta ocasión, sin embargo, no hay un registro previo de Nexus… así que el asunto es, como poco, un poco incierto.

¿Existirá una relación consciente en el nombre escogido para el teléfono de Google? Nexus tampoco es tan poco común, pero claro, lo de llamarlo Nexus Uno… es rozar mucho la historia de Dick. Ahora, ¿qué derecho asiste al autor, a sus herederos, a reclamar la marca? Por ahora la hija de Dick, Isa Dick Hackett, ha manifestado que están en negociaciones. ¿Estaremos a punto de ver un Nexus One Roy Batty Edition?

Vía: The New York Times

La primera vez que leí El extranjero

7 de enero de 2010 en Divulgación

El extranjero

No me acuerdo cuando fue exactamente, apenas el año, aunque supongo que sería cerca de 1992 o 1993, yo tendría unos diecisiete años aproximadamente, una época en la que devoraba una vieja colección de libros de mi madre que llenaban cuatro estanterías con clásicos de la literatura.

Queda claro que entonces no sabía quien era Albert Camus y que el mundo literario de los Premios Nobel no era algo que tuviera presente. Simplemente cogí el siguiente libro del estante, uno fino, para variar, y me puse a leer. He de aclarar que siempre he leído con ansiedad, lo sigo haciendo, cuando engancho un libro no lo suelto hasta dejarlo seco, leo deprisa y paso al siguiente. Sin embargo, y supongo que fue cosa de la edad -me pasó algo parecido con El lobo estepario de Hesse por esas mismas fechas- en cuanto empecé a leer El extranjero mi ritmo lector decayó en velocidad, que no en intensidad, enseñándome una de las más valiosas lecciones de la escritura: Las historias más complejas se pueden contar con las palabras justas.

El extranjero significó una de las primeras obras que, de algún modo, supieron tocar alguna fibra dentro del monstruo adolescente que llevaba dentro. Era una de las primeras piezas de literatura contemporánea que leía de una manera casi adulta y no hay duda que el encontronazo con ese existencialismo, esa falta de destino, fe, ese protagonista fuera del mundo por que deambula y que se pierde dentro de su propia vida, me sacudieron lo suficiente como para que fuera uno de esos libros que recuerdas siempre con cierta ternura.

Hace cincuenta años que Camus murió en un accidente de coche. Tenía cuarenta y seis años y ya había logrado un Premio Nobel de Literatura, algo a lo que muchos sólo aspiran después de la labor de toda una vida. Es inevitable recordar también obras como La peste o La caída, o alguno de sus ensayos, como El hombre rebelde.

Medio siglo ya de la ausencia de uno de los grandes escritores de las letras francesas, al que yo conocí por sus palabras escritas hace ya más de quince, y que, de alguna forma que sólo la alquimia de la literatura conoce, colaboró a construir, para bien o para mal, la persona que soy ahora.

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Clara Sánchez, ganadora del Premio Nadal 2010

7 de enero de 2010 en Noticias

Clara Sánchez Premio Nadal

Clara Sánchez recibió ayer uno de los regalos de reyes más deseados por cualquier escritor: el Premio Nadal, dotado con 18.000 euros y una buena cantidad de prestigio, gracias a su novela Lo que esconde tu nombre.

Aunque el Nadal no es el Planeta, se venía comentando a lo largo y ancho de los mentideros, que este año sonaba a que el premio iba para una mujer, algo que quedó confirmado anoche tras la habitual cena y ceremonia que acompañan siempre al premio, un galardón que este año, serán cosas de la crisis, no ha premiado a finalista alguno, como era costumbre y tradición hasta el momento.

Lo que esconde tu nombre nos cuenta la historia de un superviviente de Mathausen, el campo de concentración alemán donde se recluía a la mayoría de prisioneros españoles, que decide seguir la investigación de un viejo amigo cuyo objetivo en la vida era perseguir a aquellos guardias y oficiales nazis que habían quedado impunes tras el final de la Segunda Guerra Mundial. De ese modo, logra dar con una anciana pareja de pasado nazi y con una joven embarazada que ha comenzado una cordial relación con ellos.

Si bien está basado en una cierta base real, la residencia de antiguos nazis en la Costa del Sol, Sánchez utiliza el thriller para mostrar lo que más le interesa, el conflicto de los personajes, el cruce de sus vidas y cómo les afecta ese descubrimiento del mal que vive dentro de personas en apariencia afables y bondadosas.

Clara Sánchez, que ya ganó otro premio importante en el año 2000, el Alfaguara de novela con Últimas noticias del paraíso, es una colaboradora habitual del diario El País y participó con asiduidad en el programa de TVE, Qué grande es el cine.

En la misma ceremonia que el Nadal se entregó el Premio Pla de narrativa en catalán, que recayó en la periodista mallorquina Llucia Ramis por Egosurfing, una historia más cercana a la generación de los treinta años y con tintes de crítica ácida, algo de humor y novela negra.

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Fiscalidad y mercado del libro electrónico (I)

6 de enero de 2010 en Divulgación

Precio

Antonio María Ávila Álvarez, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España, publica en el Boletín Económico de ICE un interesante artículo sobre el libro electrónico, poniendo sobre la mesa algunas de las cuestiones claves del desarrollo de este mercado y dejando claro que la miopía que en algunos casos padece el sector no es compartida por todos. Las conclusiones de Ávila Álvarez me parecen muy interesantes: no existe un entorno jurídico, económico y fiscal favorable para el desarrollo de este mercado, y mientras esto continúe así, difícilmente se va a asentar un mercado por muchas plataformas de comercialización que aparezcan.

Partiendo de un breve repaso a los diferentes tipos de contenidos con los que nos podemos encontrar en la maraña digital y de algunas definiciones, Ávila coloca al libro electrónico en su contexto actual y exige al e-reader tres características para ser designado como tal: utilización de tinta electrónica, gran capacidad de almacenaje y conectividad. Pero en lo que se centra más el artículo es en los problemas a los que se enfrenta el mercado del libro electrónico para asentarse, ese marco deficiente del que habla en sus conclusiones. En otro post hablaremos de los problemas de identificación o de la falta de madurez del mercado pero, como la actualidad manda, parece interesante empezar por un problema que parece en vías de solución, la fiscalidad.

Tal y como denuncia el artículo, a pesar de todas la definiciones que hacen prevalecer el contenido frente al formato, para Hacienda los libros electrónicos no gozan de la reducción al 4% del IVA con la que si cuentan los libros tradicionales. El hecho de que, pocos días después de la publicación del artículo, el Ministerio de Cultura anunciase que los libros electrónicos tendrán también el IVA reducido, nos da una idea de lo rápido que cambia el panorama. Ahora hay que esperar que esta reducción se vea reflejada en el precio final del e-book.

Este anuncio fue realizado por la ministra en la presentación del proyecto Enclave de la Biblioteca Digital Hispánica. Enclave permite el acceso a través de la plataforma de la BDH a documentos digitalizados con derechos de autor propiedad de las editoriales colaboradoras, convirtiéndose así en un punto de acceso a la compra de estos documentos. Por ahora, han colaborado noventa editores con mil trescientos títulos de los que aun no están disponibles todos. El proyecto en si es muy interesante, una plataforma única de acceso a la información bibliográfica de todos los documentos digitales de nuestro patrimonio dependiendo la forma de acceso de los derechos; lo que el lengua común vendría a ser un buscador de libros electrónicos. Pero el hecho de que este tipo de iniciativas tengan que partir desde la administración pública nos da una idea de la inmadurez del mercado.

Como decíamos, uno de los problemas que afectan al mercado del libro parece solucionado acercándonos un poco a ese marco favorable del que habla Ávila Álvarez. Obviamente os recomiendo el artículo, al que vamos a coger de excusa para centrar un poco el debate sobre el mercado editorial electrónico.

Los libros más raros del mundo

5 de enero de 2010 en Divulgación

Libros raros

Ya hemos hablado en otras ocasiones de libros con portadas curiosas o títulos excéntricos, pero ahora, gracias a la gente de AbeBooks, tenemos acceso a los libros más raros, absurdos y sorprendentes de todos los que pasan por sus manos.

Uno de los elegidos como Libro raro de la semana es El manual de entrenamiento para enseñar a volar a tu pollo, basado en el material escrito en 1940 por la Sociedad por los derechos por las Aves Inferiores. Con diagramas y ejercicios para un completo seguimiento.

La verdad es que hay verdaderas joyas, como El quién es quién de las decapitaciones británicas, Engrandecer los pechos con el poder de la mente o una biografía de Le Petomane, un artista francés cuya capacidad para tirarse pedos le permitía tocar canciones clásicas con un flautín.

Además tenemos libros relacionados con la música como un ensayo sobre el pelo de los grupos heavy americanos, o El libro de colorar de un Gangsta Rap. La cosa no se queda ahí y tenemos libros para hacer origami con toallas o incluso con papel higiénico, por si la estancia en el cuarto de baño se hace demasiado larga, supongo.

Para los amantes del bricolaje tenemos maravillas como Cómo construir ataúdes para mascotas y personas, el Taxidermista amateur o Cómo tejer la historia de navidad.

A un lado quedan libros cuyo título puede parece inquietante como El romance de la proctología, Cocina de Criaturas o el Arte y la ciencia del embalsamamiento. Ah, y si llega el fin del mundo nos presentan alternativas como Cómo defenderse de una abducción alien, Cómo sobrevivir a una revuelta robótica o Cómo ser Papa, que debe ser muy útil si nos vienen a buscar desde el infierno.

Hay muchos más títulos en la lista original y hay algunos realmente hilarantes, un sitio de obligada visita para pasar un buen rato con los libros que nunca te llevarías a casa… ¿o tal vez si?

Más: Listado de libros en Abebooks

Vía: Boingboing

Orgullo y prejuicio y zombis, de Seth Grahame-Smith

4 de enero de 2010 en Reseñas

Orgullo, Prejuicio y zombis

La modificación de la primera frase de Orgullo y prejuicio

Es una verdad universalmente reconocida que todo hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita esposa

Por la de Orgullo y prejuicio y zombis

Es una verdad universalmente reconocida que un zombi con cerebro necesita más cerebros

Nos da ya la primera indicación de por dónde van a ir los tiros en esta divertida gamberrada literaria que se ha marcado Seth Grahame Smith.

Orgullo y prejuicio es una de las obras más conocidas de la literatura inglesa, aunque quizás más a nivel propio que en otras lenguas, escrita por Jane Austen y publicada en 1813. Es considerada como una de las primeras novelas construidas a partir de un argumento mezcla de comedia y romance, algo que, a posteriori, se convertiría en uno de los principales temas de la literatura.

Con esto hay que decir que Orgullo y Prejuicio, pese a ser considerado un clásico, no tenía pretensiones de gran trascendencia o significado perdurable. Es una historia de amoríos y dificultades de relación, ya fueran por diferencias sociales -no tan insalvables- como por malentendidos y orgullo.

Grahame Smith decide acercar este texto romántico a la juventud actual de una manera peculiar. Tras analizar la novela de Austen decide insertar un elemento clave: La plaga de los innombrables que asola Inglaterra desde hace años, cadáveres que se levantan de sus tumbas para comerse los cerebros de los vivos o contagiarles su terrible maldición.

De ese modo podemos decir que el esquema básico de la obra de Austen se mantiene por completo. Es más, apenas podríamos encontrar diferencias en las relaciones y encuentros de Darcy y Elizabeth, o en los hechos finales que motivan sentimientos o acciones. Es, en ese sentido, la misma novela romántica que se escribió en el XIX.

Sin embargo, el hecho de que los zombis campen a sus anchas por Inglaterra cambia un poco las cosas. Como que las cinco hermanas Bennet hayan sido entrenadas en las artes mortales por los maestros Shao-Lin, por ejemplo. O que haya guardias ninjas, desmembraciones, combates a katana y mosquete y otras actividades recreativas. Sin embargo, esos momentos están introducidos con cuidado y se integran perfectamente con la narración. Son hechos puestos en segundo plano, normalmente en viajes o visitas, al final de las fiestas, o manifestaciones de enfados o desencuentros que ya se daban en el original de Austen, como la discusión de Elizabeth con Lady Catherine de Bourgh.

Grahame Smith nos cuenta la misma historia en la que el señor Darcy no acaba de aceptar su amor por Elizabeth Bennet debido a su familia y posición, y en la que la propia Elizabeth se aleja del que es su amor por prejuicios de carácter y rumores malintencionados. Además, para hacerlo todo más ameno, decapitan unos zombis y arrancan el corazón de algún ninja.

Orgullo y prejuicio y zombis es un juego literario, una extravagancia que ha tenido una gran aceptación en los países de habla inglesa pero que, a mi entender, no resultará tan divertida si los lectores, atraídos por el fenómeno zombi, no conocen el original de Austen. Sin embargo, para los que se diviertan, como yo lo he hecho, con este tipo de experimentos, pronto nos llegará una precuela encargada a Steve Hockensmith: Dawn of the dreadfuls, así como la segunda obra de Grahame Smith, Abraham Lincoln, cazavampiros… por no hablar de la versión cinematográfica que está sonando por Internet y que tendría a Natalie Portman como protagonista.

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Das Vampire. Desde Nosferatu a Edward Cullen

3 de enero de 2010 en Divulgación

Cullen Nosferatu

Parece ser que cuando uno muere pierde toda una serie de obligaciones que lo ataban a una existencia gris, moral y asexual. Así que, a no ser que uno sea zombie (por lo que sus facultades mentales se verán seriamente menguadas) o un hombre lobo (que implica estar condicionado por las fases lunares), ser no-muerto tiene una buena cantidad de ventajas. Sobre todo si tienes poderes especiales, léase superfuerza, supervelocidad y capacidad de hipnosis. Como contrapunto, no podrás salir de día, tendrás una severa intolerancia hacia los ajos y los crucifijos te provocarán urticaria. Es decir, serás uno de los seres más icónicos de la literatura universal, un vampiro.

Polidori acertó de pleno cuando presentó su vampiro como un lord, un auténtico gentleman de la época, ducho en las artes de la seducción y el saber estar. Y es que, a nivel más o menos explícito, el vampiro se asocia con la sexualidad, ya sea por el acto oral de lamer y chupar fluidos prohibidos, por sus referencias a la estética y modus vivendi sadomasoquista, o por la creencia de que se trata de un ser diabólico, vinculado al infierno, y por tanto representante de todos los vicios y pecados más terribles: desde la antropofagia hasta el bestialismo o la pederastia. No puedo ni empezar a enumerar las numerosas teorías que explican el origen de su figura: desde los casos de catalepsia por los que un supuesto muerto se levanta de la tumba hasta las leyendas relacionadas con íncubos y súcubos, criaturas descendientes de Lilith, primera mujer de Adán, amante de Lucifer y considerada por muchos como madre de los vampiros. Si Lilith es la madre, está claro que el padre es el terrible Vlad el Empalador, personaje histórico que hace relativamente poco trató Elizabeth Kostóva en La historiadora, donde la imagen atrayente del vampiro y sus secuaces (los ghouls, humanos alimentados con sangre vampírica) se remonta a la propia existencia del Príncipe Dracul, famoso por desayunar rodeado de unos cuantos enemigos, o súbditos, clavados en estacas.

Y es que el vampiro no se detiene en Vlad. Su perturbador atractivo nos persigue de miles de maneras. Una de las primeras muestras modernas en la literatura de sexualidad lésbica está presente en Carmilla, el relato de Sheridan le Fanu, donde es posible que escandalizara más la estrecha relación entre la vampiro (apenas una niña, por lo menos físicamente) y su víctima, otra mujer, que el acto vampírico en sí. Si bien el Drácula de Bram Stoker se asemeja más al terrible Empalador por su carácter medieval y siniestro, algunos puristas prefieren el aspecto grotesco y depredador del Nosferatu de la Hammer o del juego de rol Vampiro La Mascarada. Sea como sea, el vampiro siempre se ha representado con un poderoso aura de peligro: un vampiro no puede ser tu novio o tu amigo, sencillamente porque es una criatura caníbal que actúa por instinto. La escritora Anne Rice hizo mucho por modificar este concepto, presentándonos al vampiro torturado: aquel que debe alimentarse de sangre para sobrevivir pero que mantiene su conciencia humana, conciencia con la que se halla siempre en conflicto. Rice también rescató la ambigüedad sexual del vampiro, un ser que es capaz de ver belleza en ambos sexos, en seres humanos de todas las edades y razas, una belleza que trae la sangre. Si bien en el mito siempre queda claro que para el vampiro lo primordial es alimentarse, la conjunción sangre-sexualidad significó un tremendo éxito para Rice a la que desde entonces viene plagiándose de mil y un modos. Este vampiro “consciente” ha evolucionado hacia un vampiro “bueno”, un vampiro “vegetariano”, que se enamora hasta las trancas de mujeres humanas y reniega de sus colegas menos humanizados. Al descafeinar su aspecto violento y amoral, los autores ahora pueden permitirse reelaborar su perfil sexual, presentándonos a héroes narrativos como Bill Compton de True Blood u otros personajes altamente sexuales como los pertenecientes a las sagas de L.J. Smith o Laurell K.Hamilton.

Mención aparte merecen los conocidos vampiros de la saga Crepúsculo. Pese a sus guiños constantes a la tradición, Stephanie Meyer ha introducido múltiples características originales: estamos ante vampiros resistentes a la luz diurna, con poderes especiales más propios de una saga de superhéroes que de una crónica vampírica, retratados en una serie de novelas dirigidas al público juvenil femenino. El vampirismo en este caso parece un recurso para justificar a personajes perfectos, entidades increíblemente bellas que no envejecen, misteriosas y resplandecientes, criaturas sexualmente no agresivas. Hasta cierto punto sorprende el éxito de una narración que castra el aspecto sexual de un mito que ha perdurado precisamente gracias a ese carácter lúbrico. El tiempo dirá si la literatura aprovecha este nuevo camino iniciado por Meyer o si regresa a los aspectos más divertidos del ser vampírico; aquellos que son política y moralmente inaceptables.

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Julio Cortázar y el realismo mágico: las fabulosas herramientas del discurso literario de un genio

2 de enero de 2010 en Divulgación

Cortázar

Julio Florencio Cortázar nació en Bruselas en 1914, y murió en 1984 en París. En 1938 publicó su primera colección de poemas, Presencia, tras la cual comenzaron a aparecer sus libros de cuentos: Bestiario (1948), Historias de cronopios y famas (1951), Final del juego (1956) y Las armas secretas (1959), por mencionar algunos. Aunque escribió varias novelas, probablemente la más conocida sea Rayuela (1962), una propuesta de deconstrucción del texto facilitada por la ruptura de la pauta convencional de linealidad narrativa.

Al hablar de Cortázar es inevitable que nos venga a la mente el concepto de realismo mágico. ¿Pero qué es el realismo mágico? El término “realismo mágico” se acuñó en la crítica artística (fue utilizado por el crítico alemán Franz Roh en 1925 para caracterizar un grupo de pintores post-expresionistas) y se extendió a la literatura. El realismo mágico sirvió para definir una tendencia en la narrativa hispanoamericana entre 1950 a 1970, tendencia en la que se suele incluir a Julio Cortázar. El realismo mágico se define como la preocupación estilística y el interés en mostrar lo común y cotidiano como algo irreal o extraño. El papel del narrador es fundamental, ya que muestra cosas raras o mágicas como normales y cotidianas (o muestra aspectos normales y cotidianos como si fueran aspectos raros o mágicos).

La estrategia del escritor consiste en sugerir un clima sobrenatural sin apartarse de la naturaleza y su táctica es deformar la realidad. Personajes, cosas, acontecimientos son reconocibles y razonables, pero como el narrador se propone provocar sentimientos de extrañeza, se abstiene de aclaraciones lógicas. Los personajes no se desconciertan ante lo sobrenatural y lo aceptan como un aspecto más de su existencia, lo que conduce a una mayor sensación de extrañeza para el lector. Esto ocurre, por ejemplo, en el relato de Cortázar Axolotl, donde el personaje/narrador acaba aceptando de manera fatídica una transformación en pez. Otros autores representativos de esta tendencia son Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges o Isabel Allende.

La casa tomada

Al analizar de qué manera Cortázar transforma su historia en discurso, partimos de la base de que en la mayoría de sus textos ya de por sí es complicado definir dicha historia. Manteniendo el ejemplo del relato Axolotl, ¿narra Cortázar la historia de un pez que se cree hombre, de un hombre que se cree pez, o de un pensamiento de hombre que se cuela en la consciencia de un pez? Sea como sea, podríamos resumir la historia de la siguiente manera: Un hombre visita un acuario. Comienza a visitarlo con frecuencia. El hombre se transforma en pez. Pero, ¿cómo convierte Cortázar esta fábula aparentemente sencilla en un complejo entramado discursivo? El uso estudiado de diversas estrategias narrativas (desde el tipo de narrador y narratario hasta el ritmo temporal y las formas verbales) nos revela que nos hallamos ante una forma de narrativa personal, una forma de representación indirecta del pensamiento del narrador/personaje que podría definirse como monólogo autonarrado, en el que convergen no sólo las perspectivas del narrador y del personaje, sino también el pasado con el presente. Podríamos también considerar, sobre todo conforme avanza el texto y la narración se vuelve más personal, más intimista, que nos hallamos ante una psiconarración, ya que el personaje abandona su tono neutral para plantearnos sus temores, sus dudas y observaciones subjetivas. Podemos deducir, asimismo, que la transformación de la historia en discurso es, gracias a una construcción que obtiene una implicación mucho mayor del lector y una serie de posibilidades mucho más amplia que otras modalidades de narración, bastante más que una simple trasposición adornada: Cortázar consigue crear un texto de múltiples sentidos, rico en simbología, con un ritmo estudiado y eficaz, cierta ambigüedad efectiva y un narrador/personaje lleno de vida.

Si bien Axolotl sería un ejemplo perfecto de esta transformación sorprendente de fábula en literatura, el análisis ponderado de otros relatos de Cortázar como Casa tomada, que ha proporcionado serios dolores de cabeza a lectores, críticos y teóricos nos muestra la riqueza semiótica, hermenéutica y técnica de este genio de la creación artística, este maestro de la comunicación.

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