|
Una delicia. Parte ensayo, parte testimonio, parte ficción, parte reflexión, es un libro que nos divierte y nos pone a pensar a la misma vez. De pronto, en medio de una supuesta anécdota real de la autora, nos damos cuenta --por algo que ya contó antes, y que parece contradecir lo que dice ahora-- que la autora ha estado jugando con la credulidad del lector. Pero se trata de un juego muy ingenioso que, lejos de molestar, nos sorprende, porque parece revelarnos más acerca de nosotros mismos (y de nuestra credulidad) que lo que hubiéramos podido imaginar.
|