Resumen y sinopsis de Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón de las más noches, duelos y quebrantos los sábados lentejas, los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda..." Con estas palabras archiconocidas mundialmente inicia sus aventuras una de nuestras obras cumbre de la literatura universal, editada en multitud de ocasiones, adaptada en innumerables representaciones teatrales de todo orden y versiones cinematográficas y traducida a todas las lenguas cultas del mundo.
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Hablar del Quijote en unas pocas líneas puede ser abrumador, pues es mucho más que una novela o dos. Icono popular, mito y símbolo de lo hispánico, mil veces interpretado y revisitado, en algún momento uno debe enfrentarse como lector, aún con sus posibles limitaciones, al texto cervantino; una obra que supera la simple parodia de un género moribundo ya entonces como el caballeresco para tratar cuestiones como la locura frente a la cordura, los altos ideales ante la dura realidad, y finalmente, la propia ficción enfrentada consigo misma con ironía, en un mecanismo meta-literario que se desarrolla a partir de las aventuras y encuentros de la pareja protagonista.
Se entremezcla durante la primera parte el relato episódico, las peripecias que todos conocemos (junto con otras no tan célebres) con un gran número de historias secundarias y materiales insertados, que van de la lírica, el discurso y la digresión ensayística (la edad de oro, las armas y las letras…) a la narración pastoril y bizantina, incluyendo una novela breve completa como es “El curioso impertinente”, en una acumulación un tanto disparatada de tramas que confluyen en el episodio de la venta y donde hay algo de subversión de los tópicos de dichos géneros, con esos nobles convertidos en pastores, mujeres disfrazadas de hombres y a la inversa.
Mayor cohesión, si se quiere, la encontramos en la segunda parte, donde se dan cita la teatralidad y el artificio en el palacio de los duques, un descenso al inframundo en la cueva de Montesinos o los días de Sancho como improbable gobernador de la ínsula, con su consecuente exhibición de estupidez-ingenio. Las burlas son más elaboradas y se acentúa el aprendizaje vital de nuestros héroes, el desengaño y la muerte del idealismo quijotesco, así como el tan comentado intercambio de personalidades entre ambos (el campesino más loco aún que el loco, mientras este va recobrando el juicio) … aunque esto sólo lo veo muy al final de la aventura.
El humor a veces es fino y expresado mediante recursos del lenguaje (el contraste continuo de los elaborados parlamentos de uno frente al habla castiza y entreverada de refranes del otro), a veces escatológico, con recursos al patetismo, la humillación y cierta crueldad en una dinámica repetitiva, en torno al engaño, las apariencias y la ilusión de supuestos “encantadores” para que la vida se amolde mejor a los delirios del “caballero de la triste figura”. Pero Don Quijote y Sancho, lejos de ser meros peleles y objeto de burla, acaban por ser figuras humanas, conmovedoras, conforme la novela adquiere hondura y se hacen múltiples las voces narrativas, con la presencia de Cide Hamete, supuesto autor de la obra, y la fórmula del manuscrito encontrado, como elementos de distanciamiento.
Juegos literarios que involucran traducción, autoría, punto de vista, conciencia de los personajes de ser entes ficticios, de los propios defectos de la trama incluso, y de la repercusión del libro en la realidad; realismo, disparate como el de los propios libros de caballerías, sus límites difusos… participan de la modernidad de un texto que se anticipa varios siglos a las vanguardias y corrientes posmodernas con su libertad, experimentación y “escritura desatada”. A veces Cervantes respeta a ese caballero noble y fiel a sus códigos, el empuje desbordante de su obsesión, y a su simpático escudero. A veces les arrastra por los suelos. Y por el camino, le da tiempo de hacer crítica literaria.
Se puede decir también que estas novelas son una crónica de la sociedad española de su tiempo: la rural, de las ventas, los caminos y la inquisición, los hidalgos empobrecidos que sueñan con glorias pasadas en los estrechos horizontes de ese “lugar de la Mancha” de donde escapar, la mezquindad de algunos tipos humanos. También de los moriscos expulsados y retornados, la lucha contra el turco, el poder y la frivolidad de la aristocracia. Y por último, un personaje ausente como es la inalcanzable Dulcinea, pero que está presente desde el inicio como la gran motivación de Don Quijote; todo lo contrario a la muy sufrida esposa de su fiel amigo.
Es increíble cómo un mismo libro puede hacerte reír a carcajadas cuando eres joven y encogerte el corazón de pura melancolía cuando lo vuelves a abrir de adulto. Eso es lo que pasa con Don Quijote de la Mancha, una obra inmortal que va muchísimo más allá de ser una simple burla a las novelas de caballeros antiguos para convertirse en el nacimiento de la novela moderna. Lo mejor de la historia es la maravillosa pareja que forman Don Quijote y Sancho Panza: el primero no es un loco cualquiera, sino un hombre noble que prefiere ver el mundo más bonito de lo que realmente es y luchar por causas perdidas; el segundo representa el sentido común de la calle, aunque termina contagiándose de la fantasía de su amo. El libro se vuelve mágico gracias a las charlas tan ingeniosas que tienen mientras viajan, demostrando cómo su amistad los va cambiando por dentro y enseñándonos que cada uno tiene su propia forma de ver la verdad.
Por otra parte, debido a que es un libro larguísimo y fue escrito hace cuatro siglos, hay que reconocer que enfrentarse a su gran extensión y a algunas palabras de la época requiere cierta paciencia por parte del lector actual. Además, el autor se divierte metiendo juegos muy modernos para su tiempo, como hacer que los propios personajes se enteren de que están dentro de un libro, lo que puede resultar un poco chocante al principio. Sin embargo, Cervantes escribe con una agilidad y un humor tan inteligente que logra pasarte de la risa a la tristeza en un solo párrafo, criticando a la sociedad con una elegancia asombrosa. En resumen, no estamos ante una aburrida obligación del colegio, sino ante una obra total, un placer necesario y una lección de libertad que nos recuerda lo valiente que es atreverse a soñar en un mundo lleno de mediocridad.
"Caballero andante soy, y no de aquellos de cuyos nombres jamás la Fama se acordó para eternizarlos en su memoria, sino de aquellos que, a despecho y pesar de la mesma envidia, y de cuantos magos crió Persia, bracmanes la India, ginosofistas la Etiopía, han de poner su nombre en el templo de la inmortalidad, para que sirva de ejemplo y dechado en los venideros siglos, donde los caballeros andantes vean los pasos que han de seguir si quisieren llegar a la cumbre y alteza honrosa de las armas."
Clásico de clásicos de la literatura universal, presenta las aventuras de un hidalgo manchego, Alonso Quijano el Bueno, aficionado a los libros de caballerías de antaño: "Los cuatro de Amadís de Gaula", "Don Olivante de Laura", "El caballero Platir", "Don Belianis", "Palmerín de Inglaterra", "Historia del famoso caballero Tirante el Blanco", entre otros, a un punto tal que las asume como historias reales y emprende un camino propio para convertirse en un caballero dispuesto a resolver entuertos y honrar el amor que idealiza en Aldonza Lorenzo, moza vecina de su comarca de origen, a quien llama Dulcinea del Toboso, "nombre músico y peregrino y significativo".
En compañía de Sancho Panza, "hombre de bien, pero de muy poca sal en la mollera", emprende viajes a comarcas vecinas en las que muchas veces se evidencia un humorismo que envuelve cada acción y encuentro, haciendo que los lances resulten peculiares y diferentes de la formalidad de una aventura tradicional caballeresca, lo cual forma parte del secreto de la vigencia narrativa de la obra: el estilo paródico y de sátira del género caballeresco, que incluye la condición misma del protagonista, a pesar del "título" que ostenta.
Obra transgresora en su época, de ruptura con una tradición literaria medieval que causó no pocas polémicas con el autor, quien a su vez respondió a sus "haters" (como el imitador anónimo Alonso Fernández de Avellaneda) en defensa de una propuesta que complementó, afortunadamente, con una segunda parte que cerró de gran manera la vida aventurera de un personaje inmortal, a quien la experiencia de sus correrías le llevó de un idealismo puro a una realidad menos tragicómica y matizada por las dificultades vividas en carne propia.
Muchos personajes se pasean por sus páginas: Don Quijote, su ama de llaves y su sobrina Antonia, Sancho Panza y su mujer Juana (Teresa), el "narrador" Cide Hamete Benengeli, el Cura y el Barbero, la desdichada pastora Marcela, el errante andaluz Cardenio, Ginés de Pasamonte, la "princesa Micomicona", el importante y clave Sansón Carrasco, el salteador Roque Guinart, la desventurada Claudia Jerónima, entre otros.
Narrativa densa que requiere paciencia, con una espontaneidad en los diálogos y situaciones que le dan naturalidad al relato, y una jerga literaria característica del contexto y de no siempre fácil comprensión.
Libro cumbre, referente fundamental de las letras, y con una vigencia imperecedera dentro de la cultura popular y la historia de la literatura.
Mi libro favorito. Cada noche leía un capítulo, y me dormía riendo. Salvo un par de capítulos, la novela es una sucesión de una genialidad tras otra, cargada con profundas reflexiones sobre las más variadas temáticas. Es una obra que nos hace reflexionar sobre el idealismo, la imaginación, la amistad, y cómo el hecho de que, aún cuando nuestros ideales fracasan, nos terminan constituyendo en las personas que somos.
Con toda razón llamada obra maestra de la literatura universal. Presenta un solo problema, está escrita en castellano antiguo y al inicio se hace dificil de leer y para entender algunos fragmentos hay que revisar las notas aclaratorias que son más que numerosas. Después que te acostumbras al estilo todo fluye más fácil. La primera parte más espontánea y humorística, la segunda más trabajada lo que demuestra la madurez del autor.
¿Qué se puede decir del Quijote? Es un libro para leérselo varias veces en la vida, contiene muchas enseñanzas sobre la condición humana. Espectaculares los diálogos entre caballero y escudero, qué pareja tan perfecta. El personaje del Quijote todo un filósofo, con una cultura vastísima que por supuesto es la de Cervantes. Mi personaje preferido de la literatura. Me quedo con la descripción que de él hiciera Don Diego de Miranda:
"- No sé lo que te diga hijo- respondió Don Diego- solo te sabré decir que lo he visto hacer cosas del mayor loco del mundo y decir razones tan discretas, que borran y deshacen sus hechos; háblale tú y toma el pulso a lo que sabe, y pues eres discreto, juzga de su discreción o tontería lo que más puesto en razón estuviere, aunque, para decir verdad, antes lo tengo por loco que por cuerdo.
En todo este tiempo no había hablado palabra Don Diego de Miranda, solo atento a mirar y a notar los hechos y palabras de Don Quijote, pareciéndole que era un cuerdo loco y un loco que tiraba a cuerdo. No había aún llegado a su noticia la primera parte de su historia, que si la hubiera leído cesara la admiración en que lo ponían sus hechos y palabras, pues ya supiera el género de su locura; pero como no lo sabia, ya le tenía por cuerdo y ya por loco, porque lo que hablaba era concertado, elegante y bien dicho, y lo que hacía, disparatado, temerario y tonto."
Su lectura cambia la vida. De allí al quijotismo hay solo un pequeño paso.
Obra maestra.
Una obra magistral de la literatura universal, lectura obligatoria. Hay una diferencia de ritmo y contenido entre la primera y la segunda parte que puede ser un poco desconcertante. Sin embargo, vale la pena leerlo y releerlo, pues es un libro que enseña.
Nunca imaginé que un libro escrito hace siglos pudiese ser tan cercano. Plantea problemáticas y escenas que hoy día siguen siendo comunes en este país.
Está narrado de una forma excelente.
Lo que más me ha gustado, sin duda, ha sido el hecho de recoger tanta crítica en un libro que bien podría ser simplemente un libro de aventuras si no se sabe leer entre líneas.
Para mi humilde opinión una gran primera parte pero quizás una segunda parte excesivamente imaginativa, aunque para su época tiene gran mérito.