La imaginación de Jean-Paul Sartre:
En 1935, Henri Delacroix invitó a un joven Jean-Paul Sartre a participar en una nueva colección de filosofía en la editorial Alcan, lo que fue una excelente oportunidad para que Sartre sistematizara sus lecturas de Husserl, avanzara en las reflexiones que estaba desarrollando acerca de la imagen y planteara en un riguroso ensayo sus ideas sobre algunos de los conceptos - y particularmente el de la conciencia- que en años sucesivos se convertirían en auténticos temas centrales de su obra filosófica.