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El charlatán crepuscular - Luis Antonio de Villena:
«Ya sé que no me querías. O para expresarlo con la claridad que exigía Oxford: querías aprovecharte de mí. De mi dinero, de mi antigua posición literaria, de mis amistades... Tus poemas eran mediocres, la aristocrática bestia a la que llamas padre no te daba un penique, y tu sola pretensión era tontear con la belleza...» Con estas ácidas palabras se dirige Oscar Wilde a su antiguo amante Lord Alfred Douglas en su última conversación, que tiene lugar en 1898 en un viejo café parisino. Es éste un Wilde desharrapado, deslucido y pobre, que malvive en el exilio después de cumplir condena en prisión, y que no tardará en morir en la miseria, olvidado del mundo. Sólo Luis Antonio de Villena, gran conocedor del tema y con un lenguaje tan audaz como sensible, podía recrear con semejante maestría la amargura de los últimos días del gran poeta irlandés.
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