Es uno de mis libros favoritos, tanto por la capacidad de criticar la sociedad rusa como de explorar la tragedia del alma humana con un notable sentido del humor. Las descripciones son tan bien logradas, que incluso al leer (sin tener hambre) las descripciones de borsch, blinis, pescados, aves y otros platillos comenzaba a salivar y debía buscar un tentempié. Magnífico libro.