Es una pena que estuviera tan mal de la chaveta como para intentar quemar el libro... o quizás gracias a eso uno puede escribir así. En fin, Gogol ya está muerto y nos tenemos que contentar con lo que hay, que no es poco y aún así, faltando hojas sueltas y los últimos capítulos merece la pena leerla...y que cada uno construya su final.