Una novela con mucho humor y con mucha crítica a los cambios sociales que experimentaba Rusia a mediados del siglo XIX y reflexiones sobre el comportamiento humano, que bien podríamos aplicarnos actualmente. En un principio, debía constar de tres partes, pero el autor sólo llegó a completar la primera antes de fallecer. En ésta, la prosa es detallada y morosa, pero no aburre porque cada dos por tres hay un comentario irónico. La segunda parte, en cambio, inacabada pero de la que se conservan cuatro capítulos con lagunas, da la impresión que es más bien un esbozo, pues no se detiene tanto en los detalles. Por suerte, la primera parte puede leerse como una novela autónoma aunque el destino del personaje quede en el aire.