De este gran libro sólo diré que su lectura es un cura infalible contra el dogmatismo y la intolerancia, contra el patriotismo de medio pelo y el nacionalismo rancio. Si hay algún lector que padezca alguna de estas enfermedades crónicas, ya sabe dónde tiene la cura. A los que no padezcan estas terribles enfermedades, este libro lleno de enseñanzas y de aventuras les gustará igualmente. Seguro.