¿Qué mas se puede pedir de un autor? Este libro es sencillo pero no simple, tierno pero no meloso, entretenido pero no de aventuras, en resumen, es real, es fabuloso y ante todo es triste y alegre a la vez. Pocos autores te dejan ver el final en el primer renglón y logran que sigas leyendo, Gaarder lo hace y La joven de las naranjas ya tiene un sitio especial en mi biblioteca. Terminarán apreciando las cosas simples, algunos llorarán pero sobre todo, este libro te levanta el espíritu sin se de autoayuda.