Novela absolutamente teatralizada que hurga en la decadencia del individuo en la gran ciudad, engullido y atormentado por una estructura mecánica que se le va haciendo ajena. New York es la metáfora en la que Bellow, a caballo entre A. Miller y P. Auster, desarrolla un relato de caída a los infiernos de un hombre que ya ha roto los puentes con lo más cotidiano: un padre al que no comprende, una exesposa que no le deja volver a vivir, un trabajo idiota o un estafador financiero al que confió sus últimos recursos. La obra se queda a mitad de camino entre la novela y el teatro, sin la tensión necesaria de éste y sin la fuerza narrativa de aquella.