Un buen libro, aunque la metáfora sea hoy en día obvia. Lo rescatable es que fue escrito en una época en la que aun se intentaba creer en el comunismo, y que existía una fuerte campaña política, por lo que hablar en contra era negar principios en los que muchos creían, era algo incorrecto.
Creo que la mayor gracia del libro es la de mostrar que el hombre en su egoísmo intrínseco no podrá nunca mantenerse incólume ante las tentaciones de poder, dinero, violencia, etc, seamos quien seamos.