A pesar de su formato como libro de aventuras, tiene un fuerte contenido filosófico, que no aburre al lector con monsergas. Al contrario de algunas modas intelectuales, Manfredi ensalza los valores romanos y occidentales, como la fuerza de la voluntad y el amor a la libertad; frente al abandono del individuo, tan oriental y ¿cristiano? Como todos los buenos libros y películas, su mensaje es implícito, sin sermones para tontos.