Un final sorprendente!
Es curioso que en toda la narración sólo se refiriera una vez al título de esta novela, al secreto de la lejía. Había un gallego que sabía el secreto de la lejía y todo el mundo estaba utilizando el producto de este secreto pero a ninguno se le había ocurrido preguntarle cómo había sido ese secreto, aunque tampoco se llevaba tanta importancia. Tal y como la vida. Allí se encontraban cosas cuestionables, si también se podían encontrar las respuestas para estas, se sentían tranquilos; si no, tampoco iba a pasar nada porque no hay que por qué siempre tenía que dar explicaciones ya que la vida seguiría en su camino con o sin ellas.