Será que no entiendo de literatura pero es una novela que me resultó algo decepcionante ante tan altas expectativas. Me recuerda al género Saramago o al de Stephen King: aquí Oscar Wilde se saca de la manga una idea extravagante y curiosa como es la cuestión del cuadro, y a rellenar la historia con conversaciones metafísicas intrascendentes de los arrogantes nobles de la época. Éstas, por cierto, sin más fundamento que el que tengan una mínima relación con el asunto del cuadro. Sólo porque el autor se llame Oscar Wilde y sea capaz de hacer magníficas descripciones y conversaciones elitistas, no significa que la novela sea impresionante, pues la verdad es apenas tiene argumento, se puede resumir totalmente en un par de minutos; y además, es bastante previsible para el suspense que plantea al principio. En definitiva, un poco empalagosa y que me dejó bastante indiferente sin sacar nada en claro, ya que la vida que se pegan los ricos a costa de los de siempre ya me la sé de carrerilla.