No conocía a este autor y me ha sorprendido agradablemente. El peculiar ambiente de la comisaría de Salvo Montalbano es de lo más divertido, se dan situaciones francamente graciosas, sobre todo por el portero, un tal Catarella, que es de lo más peculiar.
La investigación está muy bien llevada, la trama interesante, el tono socarrón constante de Montalbano, las situaciones y sobre todo, los comentarios y actitudes de sus subordinados hacen que la novela sea absolutamente amena, a pesar del drama de fondo que encierra.