Una pérdida de tiempo. Para lo único que lo utilizaría sería para hacerle una contracrítica punto por punto a este supuesto gurú de la salud mental.
Contiene consejos facilones pero que, en la práctica, pueden chocar con la ética personal y suponen un cuestionamiento de la propia moral.
Parece ser que al señor Dyer no le importa ser amado o no. Con este libro podríamos crear algo que va desde un tirano hasta un psicópata, si cayera en malas manos.
Es más, continuando los pensamientos del trascendentalismo americano de Thoreau, Emerson o Whitman, radicaliza sus posturas. Ese no debería ser el nuevo ser humano, al menos, no el humanista.