Pese a ser una novela corta, "El jugador" alcanza a desarrollar a fondo cada uno de sus personajes y entrega una trama de relaciones complejas. Son todos personajes queribles y detestables. Son todos humanos, profundamente humanos, y retratan, con la perfección del autor, vicios comunes y adictivos (más que el juego; el amor y la ambición de una no jugadora). Un clásico rotundo, pese a que el autor la escribió en poco menos que tres semanas. Increíble.