Es una saga maravillosa, dicotomía entre el bien y el mal, plena, exultante, de muchas imágenes y giros. Muestra la grandeza de este escritor que supo hacer los retratos de una sociedad en ascenso siempre atravesada por la elemental elección entre la verdad y la traición. Los personajes son memorables. Es un libro extenso que recuerdo haber leído hace veinte años de un solo tirón, entre las nueve de la noche y las siete de la mañana.