Simbad Martínez, opositor a notarías, comienza el nuevo año adoptando una decisión que marcará su devenir, abandonar sus estudios. A partir de aquí, las peripecias cotidianas de un tipo excéntrico que se destapa como un inadaptado social. Con aires que evocan al demente detective de Mendoza y al colosal Ignatius Reilly, la novela discurre ágil y entretenida entre anécdotas surrealistas y hilarantes, rozando en ocasiones, y por exceso, la caricatura. La descripción del Madrid castizo, con sus calles, pensiones y tabernas, es digna de especial mención.