Cuando decidí leerlo, tenía aún muy presente "El sanador de caballos" y tenía cierto... respeto para comenzar esta lectura pero ahora que he terminado, en verdad tengo que decir que no me ha defraudado: aventuras, amores desamores, crueldades, penurias a muchos personajes pero sobre todo a su protagonista, Yago un niño con un trastorno que hasta hace poco no se ha entendido, ni estudiado. Es un personaje bien retratado, aunque hecho de menos alguna que otra ecolalia y alguna esterotipia, pero en definitiva, el protagonista ha sido retratado con mucho respeto y puedo considerarlo como un homenaje a la diferencia, ya que hace resaltar las virtudes o "islas de competencia" que tenemos todos los humanos y en especial las personas que presentan este trastorno.
Sigue utilizando un lenguaje sencillo y una prosa ágil. Aunque al final de la novela hay algunos personajes que quedan como "desflecados", pero que la calidad humana de la novela compensa grandemente esta pequeña contra. MUY RECOMENDABLE.