Este libro, que reúne poemas y breves textos de prosa, es una muestra más del genio del maestro. Se encuentran en él, entre otros, el soneto "Ajedrez" de una perfección matemática, el "Poema de los dones" (con una introducción perfecta referida a su ceguera: "Nadie rebaje a lágrima o reproche/Esta declaración de la maestría/De Dios, que con magnífica ironía/Me dio a la vez los libros y la noche") y el impecable y sorprendente "El enemigo generoso".