O, como la obra del Bosco, "El jardín de las delicias". Con paciencia, sentido de la belleza y humor, Bioy Casares fue recolectando al cabo de las décadas dichos, anécdotas, graffitis y en general muestras del ingenio popular. El resultado es espléndido y pese a su voluminosidad, el lector no puede desprenderse de la obra hasta completar su lectura.