Pese al estilo recargado que surgía de los autores en colaboración (el que, por cierto, difiere completamente de la límpida escritura de Borges), estas crónicas constituyen una colección de sátiras y hechos retorcidos hasta el absurdo. Destacan "Un enfoque flamante" y "Esse est percipi" (donde devela, en un tiempo aún sin televisión, que los partidos de fútbol no se juegan sino que simplemente son inventados por los relatores de radio).