Continuación (o mejor, hecha con los despojos) de "Iacobus" en la que la autora desplegaba una historia de intriga ambientada en el Camino de Santiago, con el trasfondo de la salvaguardia de los tesoros templarios ante la disolución de la orden. En esta ocasión, más que una novela, Asensi recicla la documentación utilizada en la elaboración de Iacobus para describir el propio Camino, utilizando como pretexto una carta del protagonista a su hijo, carta que constituye la totalidad de la obra. Si la trama del relato anterior resultaba algo manida, este ensayo histórico es, por lo menos, curioso; a pesar de que, en todo momento, subyace la sensación de que se trata de un encargo editorial para exprimir los ecos de la obra anterior.