Fue el primer libro que leí de Bioy Casares, y lo encontré apasionante. Me parece que en la literatura, tan importante como el fondo y la forma, es la capacidad de manejar con propiedad los símbolos y las metáforas, y en esto el autor da cátedra en esta obra. Creo que nunca encontré en Bioy páginas que me llegaran tanto al alma como las de este libro.