Ni es una obra maestra ni creo que pretenda serlo, pero en cambio es una lectura en la que Verne adentra al lector en un mundo de aventuras y exotismo gracias a sus acertadas descripciones y su estilo sencillo. En este caso, la historia transcurre en un lugar por aquel entonces lejano y misterioso como es China, siendo una clásica fábula sobre el aprender a apreciar las cosas de la vida. Pese a que a veces la trama más parece una excusa para ir describiendo las características y las costumbres del lejano oriente, resulta interesante al igual que las otras más conocidas del autor.