Magnífico libro, especialmente si se han leído los tres anteriores.
El mejor de los cuatro, sin duda, en esta última parte los sentimientos de Joel, niño a punto de ser hombre, se traducen en actos.
Uno como lector crece junto con el chiquillo y llora también al dejar atrás la infancia. El estilo es impecable, jamás sensiblero ni melodramático.
Indispensable leer los tres títulos anteriores, con la advertencia de que el verdadero clímax se logra hasta esta última entrega.