Miguel Ángel Martín es un autor muy chungo, con historias durísimas, cuya lectura produce un malestar enorme. Trata temas políticos y vitales, trastornos físicos y mentales, enfermedades genéticas... Sus historias hiperbólicas y crudas resultan enfermizas. Su estilo de línea clara y limpia resulta aséptico, falto de emociones ante los temas tan duros que retrata. Sin embargo, las reflexiones que hace a través de sus cómics, bordeando el nihilismo más feroz, son muy válidas y enriquecedoras. Nunca deja indiferente. La vida del joven superdotado Brian es extremadamente dura, en un futuro que podría ser la pesadilla de cualquiera. Leí uno de los tomos recopilados pero creo que no estaba completo. Su lectura me dejo totalmente aturdido.