Es interesante conocer las mentalidades de las viejitas con las que la protagonista comparte casa, procedentes del mundo campesino ruso, mezclan sus creencias religiosas ortodoxas con el miedo a la crítica del estado y el trampeo para librarse en parte de esa presión.
Es curiosa la novela, pero no es fácil hacerse con el relato porque utiliza diferentes narradores en primera persona, y cuesta identificar quien es cada cual en el relato.