Reconozco la complejidad técnica de las obras de Faulkner y las grandes aportaciones de este a la literatura y a un montón de escritores posteriores (muchos de ellos escritores en lengua castellana). La dificultad que uno encuentra al enfrentarse a la novela, va disminuyendo a medida que pasan las páginas y el lector, si ha estado atento, comienza a colocar las piezas del puzzle. La satisfacción que uno obtiene si consigue atar la mayoría de los cabos es suficiente compensación al esfuerzo realizado y corre el riesgo de que la siguiente novela que lea no le aporte más que tedio y aburrimiento como le pasa al jugador de ajedrez cuando juega a las damas.